Esperanza y Caos

Esperanza y Caos, dos hermanas completamente diferentes pero también inseparables
ROBERTO CALDERÓN SOLER
(retraso de publicación, 12-8-2014>>9-2-2016)
Capitulo 1
Diferencias insalvables
Siempre pensamos que las chicas pueden conseguirlo todo con más facilidad, mas ligereza y en menos tiempo, esto sin embargo no pasaba tan a menudo en la vida de dos hermanas que aunque se habían conseguido independizar de sus padres en un piso de alquiler que a poco conseguían pagar, no tenían mucho de lo que presumir, no habían conseguido muchas citas en los últimos diez años, aunque sí que la pequeña, Jessica, de 18 años, se le daba bien su carrera de medicina en la universidad y hacia mientras tanto en las vacaciones pequeños trabajos de camarera y su hermana, Melissa, de 19 años, solo se dedicaba a escribir la columna de la última página de un periódico, trabajaba duro para solo poder sacar esa columna, pues no siempre era fácil comentar la actualidad de forma un poco humorística que quedara bien, a menudo pensaba que sería más fácil escribir cualquier otra cosa, pero también sabía que para eso se tenía que arriesgar a poder perder su actual trabajo, y de momento era lo único que tenía, que tenían, le pagaban bien, así que no podía tirarlo todo abajo.
Estas chicas eran muy bellas, puede resultar extraño que en tanto tiempo no consiguieran una cita, pensaban mucho en chicos, pero siempre buscaban excusas para librarse de las oportunidades que les daba la vida para buscar, aun sabiendo que iban a encontrar, a un chico con el que pasar una agradable tarde, daba igual que estuviéramos en verano, en invierno, en temporada alta, en temporada baja, siempre tenían mucho trabajo, siempre buscaban cosas que hacer, tanto juntas como cada una por su parte, aunque si se tomaban un tiempo para relajarse siempre era alguna tarde que se arrinconaban en el sofá a ver una película, cada una acompañada de su inseparable tarrina de helado de supermercado, lo que significaba que sí que sufrían y sí que necesitaban a un chico.
A menudo mientras Melissa se pasaba la tarde pensando en esa columna, Jessica salía de casa a divertirse con sus amigos de la universidad, Melissa también tenía alguna amiga de la oficina, pero solo se dedicaba a pasarle rumores y cotilleos que en el fondo no le importaban, a veces envidiaba a su hermana, esta nunca se los había llegado a presentar ni llevar a casa, le hablaba de ellos, tres chicos, Sam, Gus y Trace, y dos chicas, Estefany y Vanessa, y Trace hace tiempo que le tiraba los trastos a Jessica pero siempre se resistía. Jessica también les contaba a ellos que tenía una hermana mayor que se pasaba la tarde encerrada en casa trabajando. Un día, estos chicos y chicas de la pandilla se hartaron y le animaron a Jessica a que fueran a su casa a conocer a su misteriosa hermana que parecía que se la escondía, por algún motivo parece que alguien oyó las plegarias que a Melissa le recorrían su mente.
Capitulo 2
Cambios
Así pues pasaron una tarde entretenida los tres chicos y las cinco chicas hablando de todo un poco, hasta que Trace aprovecho la situación para comunicar que su familia se trasladaba de California a Nueva York, la Gran Manzana, al poco tiempo de estar pasándoselo bien, se les echó la noche encima y cada uno se tuvo que ir a su casa, y Jessica se encerró en su habitación a pensar sola. Melissa intuía que su hermana estaba pensando en Trace, que le había dicho mil veces que la quería y que le gustaba, con muchos detalles y regalos. Al rato se pasó al cuarto de su hermana y le tuvo que levantar la cabeza de la almohada medio mojada para que le mirara a los ojos mientras le preguntaba qué le pasaba. A Jessica le costó parar de llorar pero lo hizo y le dijo a su hermana que en realidad Trace sí que le gustaba, y que creía que lo tendría a su lado siempre pero ahora él se iba quizá para nunca volver.
A los poco días llegó otra mala noticia en forma de una tímida carta echada en el buzón del piso que compartían, Melissa la recogió al volver del trabajo y subió para comunicarle a Jessica, que ya había vuelto de la universidad, el contenido de la carta.
Al parecer sus padres, que vivían al otro lado de la ciudad, habían muerto en un terrible accidente de coche cuando iban a pasar unos días a la casa de la playa, en San Francisco, una de las hermanas tenía que ir donde el accidente a reconocerlos y reclamar la herencia que les pertenecía ahora a las hermanas, después de mucho llorar, Melissa se decidió a acudir a hacer lo correcto, mientras tanto Jessica le dijo que iba a buscar pisos de Nueva York por internet, quería seguir a Trace donde se fuera a toda costa.
Melissa se acercó en coche a la zona del accidente, que fue en una carretera de las afueras que daba un acantilado poco inclinado, pero igualmente peligroso, y reconoció los cuerpos al tiempo que los operarios los recogían junto con los restos del coche accidentado. Después fue a ver al notario para saber de la herencia, el piso en el que vivían sus padres, ahora se enteraba, era alquilado, cuando en realidad vivieron allí los cuatro más de diez años, sin embargo si les tocó algo a ellas dos en herencia, una herencia que venía ya de su abuelo y que sus padres apenas habían aprovechado por humildad, unos 25 mil euros, era una buena suma para empezar de nuevo.
Cuando Melissa volvió a casa y se lo dijo a su hermana esta ya pudo rebosar de doble emoción, pues también había encontrado el piso perfecto para las dos en Nueva York.
Un mes después las dos hermanas acabaron de mudarse, Jessica acabó el año de carrera y se matriculó en la universidad de Nueva York para el año que viene y Melissa dejó su trabajo y encontró otro en la ciudad, también de periodista, pero con una sección más grande en el periódico y más fácil de rellenar, y lo que era más importante, que su sueldo era mayor, aunque no lo necesitaba mucho actualmente, pues aun les quedaba bastante cantidad de la herencia aunque se gastaron una buena parte para la mudanza y otros gastos.
Capitulo 3
Relaciones
Al poco de acomodarse a la zona en la que ahora vivían las hermanas, Jessica de dicaba su tiempo libre que le dejaba la universidad en buscar donde se había mudado Trace, no quería llamarle ni nada, quería darle una sorpresa, pero cuanto más se retrasara, más desesperada parecería, su hermana Melissa, en cambio, le dio una idea más práctica, que se comunicara con sus otros amigos a ver si les había dicho donde iba a vivir exactamente a partir de ahora.
Efectivamente, sí que lo sabían, pero Jessica, muy sabía ella, no pensaba ir allí como si tal cosa, sus amigos aportaron dinero para alquilar un local por una noche donde le condujo uno de ellos cuando habían quedado “solo para hablar”, así pues un día cercano a su cumple, Vanessa trajo a Trace hasta el local y le dieron una sorpresa con una fiesta especial, allí Jessica también le declaro su amor y los dos se fundieron en un sincero beso.
Melissa poco tiempo después les dio otra sorpresa a la pareja, y es que Trace le empezaba a gustar a ella, pero no hubo problema, Trace se supo desdoblar para las dos, a veces pasaba tiempo con una, a veces con la otra, siempre con la que tenía más tiempo libre que le dejaba el trabajo o la universidad, luego el fin de semana disfrutaban los tres juntos, ya os imagináis como, el afortunado Trace pasó de no tener nada a tener más de lo que nunca hubiera pensado.
Sin embargo ya podía estar contando los placenteros días con las encantadoras hermanas, pues todo lo bueno normalmente también era poco perecedero.
Capitulo 4
Corriendo contra el amanecer
A la semana siguiente Melissa anuncio que en herencia las hermanas también habían adquirido una mansión en California, pero debían estar allí en menos de tres días, pues sino el estado se apropiaría de ellas para venderla en una subasta, Jessica opinaba que desde Nueva York no llegarían a tiempo, y Melissa y Trace pensaban que sí que podrían estar allí con ese plazo, era un poco justo, pero posible, lo que no tenían claro era como lo iban a hacer, si en coche o autobús, al final se decidieron por hacer las dos cosas, había un autobús local con trayecto LAS VEGAS – SAN FRANCISCO que decían que era el más puntual del estado, y desde luego ellas ahora mismo necesitaban que lo siguiera siendo, así pues estando a jueves por el mediodía, cancelaron sus planes y a media tarde empezaría el viaje en el que Trace les llevaría a LAS VEGAS, con suerte estarían allí el viernes al mediodía, justo para tener el tiempo suficiente y poder coger el autobús que les ayudaría a estar allí presentes el sábado por la mañana, el único inconveniente es que el autobús les dejaba como muy cerca en pleno centro, y la mansión estaba un poco a las afueras que daban más al norte, si bien el autobús venía desde el este, así que tuvieron que costear un taxi, lo que supuso mucho sacrificio a las ahora millonarias hermanas. Al de repente pobre Trace se le fue un poco la mano en el trayecto de vuelta y fue ingresado en un hospital de Arizona, de donde después de dos semanas saldría con una pierna menos, irónicamente también tuvo suerte de que lo pudieran sacar a salvo del amasijo de hierro en que se había convertido su coche.
Mientras tanto, después de reconocer a las hermanas como propietarias de la enorme casa, y quedarse solas admirando el lugar, poco a poco comprobaron que el ambiente era un tanto extraño, el sol se iba reclinando hacia lo que sería su cúspide y luego su descanso, pero en los relojes de la casa y de las pulseras de las chicas no pasaba ni un minuto arriba ni abajo.
Cuando acabaron de comprobar que todas las habitaciones estaban en buen estado, así era aunque había estado inhabitada en mucho tiempo, miraron en la nevera, vacía, eso sí que era normal, menos mal que se habían traído unos paquetes de comida rápida. En el transcurso de la comida, un teléfono sonó, era Trace, le habían permitido llamar para que supieran lo de su pierna, al poco de acabar de comer las hermanas vieron que no tenían mucho más que hacer allí, y preocupadas por Trace, se dirigieron a la puerta, pero esta no se dejó abrir por ninguno de los intentos fracasados de las hermanas, tras preguntarse qué pasaba, la casa les respondió con una melodiosa y trascendente voz, que pedía a las hermanas que no fueran tan egoístas, tan independentistas, que pasaran más tiempo con la otra y pensando en ella, en el bienestar común, ellas al momento se abrazaron y entre sollozos se dijeron todo aquello que creían tener pendiente, y habiéndose olvidado un poco de Trace, miraron en el salón y encontraron una televisión de pantalla plana, que se notaba que era de las primeras que sacaron, y estaba conectada y funcionaban los canales que normalmente estaban sin pago adicional, después de admirar el triunfo de su suerte, las hermanas se sentaron en el sofá juntas y pasaron un buen rato viendo una película romántica con algunos tintes de humor, eso unió a las dos chicas e hizo que la casa les permitiera salir, un poco extrañadas así lo hicieron y llamaron a otro taxi que les llevara a casa, cruzando todo el trayecto les salía caro, pero eran millonarias, así que no era problema, y al poco de alcanzar la ciudad le dijeron que irían andando hasta el hospital para visitar a un amigo, se apearon y tras unas calles llegaron al sitio e hicieron su visita, por lo menos tenía que pasar una noche y luego podría salir llevando muletas y escayola, Jessica se quedó allí y Melissa se fue a descansar a casa.
Al día siguiente a la hora de la comida Trace y Jessica fueron recibidos en casa y a partir de entonces desarrollaron su vida con Melissa, con el mínimo de contratiempos y discusiones, como la mansión habría querido, lugar que prometieron visitar una vez al año para que lo que hubiera allí les dejara seguir viviendo, era como pedir al mundo un año más para que pudieran aprender las responsabilidades que un planeta como este, condicionado como estaba actualmente, las exigencias que podría requerirles.

FIN

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