A favor de lo que pase

A favor de lo que pase
(Tanto en esta historia como en la pequeña saga La Ruta Seca los nombres de algunos
personajes están cambiados)(">>FAN FIC?")
1
Como si...
Un día al azar Riku se levantó de su cama más pronto que todos ustedes, para preparar lo que
hiciera falta y marcharse al centro donde atendía a clases de grado medio, segundo curso, de
dibujo artístico, la verdad es que se le daba bastante bien, incluso la expresión facial, cosa que
no le afectaba tanto a su novia Kairi. Vivía en Madrid, donde también estaba su centro de
estudios y toda la gente que conocía, excepto su novia Kairi, que vivía en Épila, con sus amigos,
su entorno, su propia vida casi con independencia de él, la verdad es que casi no se veían,
mayormente los fines de semana, los puentes y las vacaciones...incluso Kairi tenía en Épila su
instituto y su amante secreto, Sora, el cual estaba realmente enamorado de ella, no como
Riku, que sí la quería, pero no de igual forma... y además se veía que esa relación no iba a durar
mucho, pues Kairi cada vez estaba más enamorada de Sora y menos de Riku, aunque le costara
reconocerlo... Riku ese día tenía un examen y sentía como si estuviera predestinado a
aprobarlo, junto con otros muchos y acabar el curso, bien, pero realmente su corazón no
quería hacerlo, por más que su mente se esforzara, porque si lo hacía significaría el adiós, el
adiós definitivo a todo lo conocido hasta ahora, su familia, sus amigos, su novia Kairi, todo su
entorno, se iría primero un poco a descubrir mundo, aún no sabía por donde empezar, pero
pronto lo sabría, y, después, se quedaría en Venecia o Nueva York, donde creyera que le fuera
mejor la vida como pintor. Pero todo esto no se lo había contado a nadie, nadie sabía ni
siquiera en que se inspiraba para pintar, pues en sus cuadro se plasmaban muchos elementos
imaginarios o, si eran reales, tampoco es que Riku los hubiera visto mucho...
2
Sorpresa independiente
Por su parte, Kairi vivía su vida rallada en el intermedio, se esforzaba por aprobar en sus
exámenes de segundo bachillerato, lo que también significaría el adiós, pero a lo mejor no tan
definitivo, pues ya había estado en Los Ángeles y en Vancouver, por ejemplo, antes de volver a
Épila, después de sus estudios probaría suerte en Londres o en Toronto, le daba pena tener
que despedirse de sus compañeros, sobre todo, de Javier, de Marta, de Ester, de Sira, de
Andrea, de Victoria, de otros compañeros, de los profesores y de Sora, pero puede que se
encontrara con alguno en el futuro, después de todo este mundo es un pañuelo, como dice
mucha gente... Desde que Sora conoció a Kairi estuvo enamorado de ella hasta más no poder y
ya se empezaba a notar, incluso se inventó un poco, aunque tuviera parte de verdad, su
temporada en Zaragoza, especialmente su último año, donde dos de sus compañeros le
hicieron creer que Lucía, una chica guapa, sí, pero tampoco era para tirar cohetes, lo que sí
que pasaba con Kairi, pero no sólo porque fuera guapa sino porque Sora había notado que se
parecían bastante en algunos aspectos y que Kairi se tocaba el pelo cuando notaba que Sora la
miraba o, cuando este dejaba de hacerlo, le miraba ella a él y poco tiempo después él se daba
cuenta, eso aparte del nerviosismo incontrolable que le daba cuando Sora le cantaba, o le
daba un disco suyo, por lo menos hasta ahora, últimamente, a pesar de que no era tan
expresiva, se le seguía notando que quería a Sora tanto como él a ella, se veía en el brillo de
sus ojos... Lo que no sabía nadie es que, a pesar de que Sora tuviera planes de futuro, estaba
dispuesto a dejar todo atrás para seguir a Kairi donde fuese, para luchar por lo que sabía que
ella sentía por él, aunque le costara reconocerlo. Javier y Victoria actuaban como agentes
intermediarios entre Sora, Riku y Kairi, o por lo menos lo intentaban, pero ninguno de ellos, ni
los demás compañeros iba a impedir que Sora siguiera y luchara por su amor, el más fuerte
que había sentido nunca, pues sí, con Lucía sintió algo después de enterarse de que
supuestamente le gustaba, pero no era tan fuerte como esto, ni mucho menos.
3
Al borde del abismo
A pesar de que los demás también tenían sus proyectos de futuro, Sora, Kairi y Riku no
supieron más de ellos, diez años después Kairi se fue a Londres, Riku a Venecia y Sora a Tokio,
donde se hizo famoso por sus aficiones, de cantante, de escritor y de productor de
videojuegos, después se fue a Londres para buscar a Kairi, donde seguiría a distancia sus
aficiones, sin ningún problema, donde se compraría una autocaravana en la que iba a instalar
un sistema para que pudiera volar cual helicóptero, por si acaso... Así pues Sora encontró a
Kairi, trabajando de arquitecta, aunque, como le contó después, también trabajaba de
diseñadora de moda y publicista, tres trabajos, al igual que él, desde luego que era posible,
siempre que a cada uno se dedicara su tiempo y diera tiempo a tener vida normal, hasta el
momento, tanto uno como otro lo consiguieron compaginar... y Sora notó que Kairi se
acordara y que seguía notando lo mismo que él sentía por ella, así que, libre de anteriores
prejuicios y problemillas que le impedían expresarse con total libertad, al día siguiente, cuando
Sora fue a visitarla, pues le caía de camino su taller donde diseñaba los edificios, la ropa y la
publicidad cuando volvía del cibercafé a donde iba para escribir y para seguir como cantante y
productor de videojuegos, a pesar de que pudiera hacerlo en su autocaravana; Kairi le besó
tras un breve acercamiento y ambos expresaron su amor ligeramente, a pesar de lo cual, al día
siguiente Kairi le acompañó a su autocaravana y pasó la noche ahí, no se sabe lo que pasó,
pero tras diez años de espera reconcomiéndose el cuerpo por no poder estar con él o con ella,
según el caso, se puede suponer un poco lo que seguramente pasara... A pesar de que no se
supiese más de Riku, Sora tenía el presentimiento de que algún día lo vería aparecer,
seguramente para llevarse a Kairi, arrancarla de su vida, a pesar de no saber donde estaba ni lo
que había pasado en estos diez años, sin saber que sentía ella, sin importarle este asunto, o
por lo contrario se detendría al saber que se estaba entrometiendo en algo que había notado
que no le pertenecía, que no le correspondía, pero todo pasó como en el primer punto...
4
Cayendo al rescate
Sora fue a visitar a Kairi al día siguiente, pero ella no estaba, ante tal sorpresa se puso a
buscarla por todo el taller y después por toda la casa, sin resultado, excepto en la cama, donde
se podía oler algo diferente a parte de la esencia tan inspiradora para él, se podía apreciar por
las arrugas un forcejeo... Rápidamente Sora se puso en marcha y tras investigar un poco y
seguir pistas invisibles al principio lo consiguió, los encontró, Kairi había conseguido huir de él
y había sido conducida, sin querer hasta el borde de un edificio y Riku la había alcanzado,
menos mal que Sora llegó a tiempo de impedir cualquier cosa que pudiera suceder... A pesar
de que todos acabaran cayendo, Sora y Kairi se juntaron en el aire mientras seguían siendo
arrastrados, Sora entonces activó el control remoto de Heiller, la autocaravana-helicóptero, al
tiempo que Riku caía en brazos de Lucía, que casualmente se situó ahí en el espacio y el
tiempo... aunque no lo pudiese soportar, fue todo un golpe de suerte, pues media hora
después todos estuvieron bien dentro de lo que cabía...
Así pues tanto Lucía y Riku como Sora y Kairi vivieron plenamente mientras Javier enseñaba
filosofía en un instituto de Madrid, Marta hacía masajes a personas bastante importantes en
Los Ángeles, después del contacto que le consiguiera Kairi en aquella época, Victoria consiguió
un puesto de bióloga al lado de su amado Javier y Ester, Sira y Andrea consiguieron formar una
estupenda agencia de detectives dispuest@s a aceptar cualquier misión; a pesar de que no se
supiera con igual certeza los demás futuros, seguro que tampoco acabaron tan mal como sus
dueños se pensaban en un principio...
Fin

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