I WANTED TO SAVE YOU

I wanted to save you
(originalmente escribi esta historia, después de que muriera mi abuelo paterno, de cáncer múltiple)
1-The first movement
Nunca crees que te va a pasar a ti, pero nos acaba pasando a todos, pero lo que pasó a partir
de aquel día no fue lo mismo, todos maduramos, así le llaman a eso, pero no de golpe como
me paso a mí, no por algo que te pase de repente, bueno, ahora que lo pienso, puede que sí le
haya pasado a alguien más aparte de mí, pero seguramente no le conozco de cerca, que pena.
El caso es que yo no estaba preparado, es verdad que nadie lo habría estado, pero tampoco
me habían avisado, y es que no habría habido forma de hacerlo, tenía que ser así. El misil, el
primero de ellos, impactó muy cerca de mi casa, bueno, la casa de mis padres, bueno, la casa
de alquiler de mis padres, en el campo de al lado de la carretera, vivíamos al final del pueblo,
da igual como se llamase, pues yo sabía que pronto iba a quedar de él poco que recordar, en
cuanto el sonido atronador me despertó, sin saber la fecha, cogí todos mis efectos personales
más importantes
                          (Thank you, mrc)
                                                      y me largue de casa no habiéndose despertado ninguno de
mis parientes y asegurándome de que no llevaba mucho peso, lo llevaba todo en una mochila
verde, llena del todo, pero eficiente y segura de posibles roturas, en este último aspecto al
contrario que mi corazón... En seguida un segundo misil impacto en la carretera de mi calle
cuando yo ya la había pasado, pero solo miré atrás un segundo, el humo no me dejó ver nada,
menos mal, porque sé que en el fondo no hubiera querido saber el destrozo que el misil había
ocasionado. En el fondo yo no quería irme, pero no quedaba otra opción. Seguían cayendo
misiles y yo seguía sin saben de donde venían, por que me perseguían, por que nunca
conseguían darme y por qué estaban impactando aquí, miré el reloj y supe que llegaría a
tiempo al autobús de las 9, esperaba que me llevara lejos de ese caos, era mi última esperanza.
Pero muy lejos de ahí también caían misiles y la gente corría de un lado para otro sin saber que
estaban cruzando un campo de minas que alguien había puesto ahí también por alguna razón,
muchas personas murieron tanto por los misiles como por las minas preguntándose por que
estaba pasando todo esto.
2-And now you entry
El viaje en autobús fue bien, pero cuando ya llegábamos a Zaragoza otro misil pasó cerca y la choque que hizo con otro en el aire hizo que volcara, todos asustados salimos como pudimos (usando el martillo de emergencia y huyendo por las puertas que habían quedado arriba), corrimos hasta que no pudimos más, apartándonos de la carretera, hacia la gran ciudad, yo fui uno de los primeros en llegar a la estación
                    (Thank you, svd)
                                                y cogí el primer tren a Madrid, más bien, me colé, pero en esa
situación estuvo claro que no era el único, estaba casi lleno y todos los asientos estaban
ocupados, excepto uno, fue lo bastante rápido de verlo como para poder sentarme a tiempo,
en cuanto los demás se dieron cuenta de que habían perdido la oportunidad, me giré hacia la
chica que tenía al lado... -hola, menuda coincidencia, eh, si no fuera por lo que está pasando,
tú y yo, una chica guapa y un chico guapo, nunca nos hubiéramos cruzado -justo eso estaba
pensando yo, y gracias por decirme guapo, es verdad, tú también lo eres Se llamaba Kayla, su
melena castaña me acariciaba el hombro que dejaba al descubierto mi camiseta azul oscuro y
su mano rondaba mi pantalón negro y su pie izquierdo rozaba mi deportiva derecha amarilla,
no se si era verdad lo que me decía, que nunca nos habríamos encontrado, pero eso ahora
mismo ya daba igual. -¿Y tú como te llamas? -Pensaba que lo ibas a adivinar, me llamo Kevin
Ambos miramos por la ventana y vimos como los misiles seguían cayendo allí y allá, al
contrario que con el autobús ningún pasó lo suficiente cerca ni hubo ningún choque de misiles
en el aire que nos hiciera interrumpir el transcurso de las cosas, era importante que nos
tomáramos todo el tiempo que durara para conocernos mejor, después de todo, de momento
iba a ser mi única compañera en este orden de cosas salido de repente del azar. Llegamos a
Madrid tres horas después, lo suficiente para aun así producirse una interrupción, la nuestra
cuando ya nos estábamos cogiendo cariño, le ayudé con su equipaje (una sola maleta de mano
fácil de llevar) y nos apeamos del tren tan rápido como pudimos, antes de salir del anden
vimos en una pantalla como quedaba la estación de Zaragoza tras impactar solo un misil,
estaba casi igual que antes, pero el agujero destacaba por encima de todo, como no nos
diéramos prisa, esta iba a ser la próxima, así que eso hicimos, pero necesitábamos hacer más
que eso, teníamos que huir del país. Cogimos el metro, lo cual sí que tuvimos que pagar, pero
es muy barato, y nos dirigimos a la T4, no había tiempo que perder, según el marcador estaba
a punto de salir el último avión a Nueva York, al menos en mucho tiempo, corrimos cuanto
pudimos y salimos a la pista para subirnos a la escalerilla sin que nadie percibiese que nos
estábamos saltando un montón de normas y cámaras de vigilancia ¿Realmente alguien tendría
la desfachatez de impedirnos huir de una muerte casi segura? Si lo hacían estaba claro quien
estaba loco, desde luego nosotros no lo estábamos, solo era la situación y la experiencia que
vivíamos. El avión despegó y no hizo falta la vocecilla para que nos pusiéramos los cinturones
de seguridad porque todos nos los pusimos, y en esta ocasión no había ningún pasajero sin
asiento, cuando me decían que a veces fletaban aviones medio llenos, o faltando solo dos
asientos sin ocupar yo no me lo creía, pero ahora estaba contrastando que sí era verdad, por
qué no, tampoco era tan raro, sino lo más natural del mundo, de este mundo que ahora mismo
estaba siendo bombardeado, o mejor dicho misilado, durante el vuelo, la comida que nos
sirvieron, a pesar de que estábamos sentados en uno de los laterales de la clase turista, hizo
que nuestro suculento encariñamiento fuera a más, nunca olvidaré la cara seductora que
ponía Kayla cuando le pasaba una fresa por los labios cuidadosamente hasta que se la metía en
la boca que poco a poco había estado abriendo para comer semejante regalo del cielo... En lo
que duro el viaje nos dijimos las edades, ella veinte y yo solo uno menos, y nos contamos un
poco de nuestra vida, aunque eso ahora mismo no importaba, ella también creía que no le
quedaba ningún pariente vivo, y si lo había es que no lo conocía, por eso mismo me sorprendió
al bajar del avión y empezado a recorrer la terminal encontrarme con mi abuelo que yo creía
muerto. -es verdad, tal vez no sea este el cuerpo de tu abuelo pero su alma está intacta No
había duda de que el cuerpo aunque viejo igualmente no era el de mi abuelo, pero ante lo que
dijo me lancé sobre él para abrazarlo y él respondió al abrazo, realmente creía haberlo
perdido...Kayla se quedó allí mirando el momento, sin poder apartar la vista. Aunque nos
fuimos a una cafetería a recordar tiempos, Kayla sabía que el desastre no tardaría mucho en
alcanzarnos, por eso al cuarto de hora dijo: -Kevin, deberíamos irnos o no solo el tiempo se nos
echara encima...
3-The most of the melody
Afuera se veía como las aviones seguían entrando y saliendo mientras me terminaba el Miley
Ray y nos marchábamos de ahí, mi abuelo lo pago todo, incluido su café y el cappuccino extra
de Kayla, pero adónde íbamos ahora, no podíamos seguir huyendo sin más, teníamos que
averiguar quien enviaba los misiles, pero parecía que no éramos los únicos que nos lo
estábamos preguntando, en cuanto salimos a la calle, Ethan, que así se llamaba mi abuelo, se
puso su vieja chaqueta marrón de siempre, era increíble, excepto el cuerpo lo demás era suyo,
según me dijo él, el cadáver lo había apropiado de un viejo depósito que nadie revisaba desde
hace años y pertenecía a un tal Valencio nosequé, eso era lo menos importante, porque
tenerlo aquí al lado era irremplazable. Mucha gente quería ir a Washington D. C. para
preguntarle al presidente porque estaba pasando todo esto, pero como alguien ya había
llegado y se lo había preguntado nosotros no tuvimos más que asomarnos a las pantallas de
televisión, y su respuesta fue la siguiente: -no se de done exactamente vienen los ataques,
pero si son provenientes de nuestras fuerzas militares o las de otros países, no son mandatos
míos ni me han informado de nada relacionado, es más, yo creo que tales ataques son más
bien exteriores... Pero porque, ¿que habíamos hecho nosotros a los que enviaban los ataque?,
si bien se han hecho a lo largo de la historia ataques a inocentes para que los culpables
respondan, también es verdad que nunca lo he entendido y que ahora mismo no encontraba
ningún culpable de nada en especial relacionado con esto. Se llevó una investigación a cabo y
se averiguó que efectivamente los misiles no venían de ninguna fuerza militar conocida, y que,
por la trayectoria, tenían que venir del espacio exterior. Entonces se mando una nave espacial
desde cabo cañaveral a explorar y para que comunicase que estaba pasando ahí fuera...
4-The rhythm follows
Al tiempo que se esperaba a que la nave espacial volviese, no solo los misiles
seguían llegando incluso a superficies oceánicas, haciendo que pensáramos que eran lanzados
sin orden ni concierto y que la tierra empezase a parecerse a su satélite, sino que también
empezaron a aterrizar máquinas voladoras desconocidas, ya estaba más claro a que nos
enfrentábamos... Nosotros nos dirigimos a la base militar más cercana donde estaban dando
armas a quien llevara encima una licencia, o si se podía se la hacían en el acto, como en mi
caso, pues el abuelo ya la tenía de su época de caza y Kayla no quería llevar armas en sus
manos, no era propio de una chica bonita como ella, yo le dí toda la razón, mejor era que yo la
protegiese, como tenía que ser. Las máquinas empezaron a arrasarlo todo y nosotros
luchamos contra ellas estratégicamente, con ataques sorpresa, con situaciones planeadas, con
apropiaciones de pisos francos, fuertes, guaridas y refugios, todos nos defendíamos, fuéramos
como fuéramos, sin distinciones de raza, clase social, país de procedencia o nivel monetario,
aquí era todo humanos contra invasores, y no había nada más, la guerra o la muerte, la vida o
el olvido... Kayla, el abuelo y yo teníamos un objetivo por encima de todo, Los Ángeles, por que
decían que era una ciudad que los invasores creían peligrosa y que por tanto no se acercaban,
era un refugio seguro, seguramente sería por que se habrían defendido muy bien de sus
ataques, fuera por lo que fuera, era nuestra única esperanza, habiendo cogido anteriormente
un tren de cercanías de Nueva York a Washington D. C., tuvimos suerte de poder coger un
avión a Los Ángeles, pero todo no fue tan fácil, como era de esperar... A medio viaje las
turbulencias ya eran demasiadas y muy seguidas, desde la cabina por megafonía el piloto y el
copiloto nos dijeron que estaban luchando contra una nave enemiga mientras seguíamos
viajando hacía Los Ángeles, a pesar de que dijeron que nos mantuviéramos en nuestros
asientos con los cinturones abrochados, yo me dirigí a la cabina y no sirvió de nada que
intentaran detenerme para que al fin le pudiera decir al piloto y al copiloto que tenía
conocimientos de guerra de naves aéreas, por llamarlo de alguna forma, después de
asegurarse de tal afirmación me dejaron uno de los mandos y manejé bien la mayoría del
combate, aun así tanto la nave enemiga como yo sabíamos que ella no tenía ninguna
oportunidad. Tras el fuego cruzado la nave cayó tras una estela de humo en el océano pacífico,
pero que no por mucho tiempo sería su tumba, por que se por fuentes fidedignas que una
semana después la extrajeron de allí para examinar su extraña tecnología, lo que les permitió
saber como vencerla, información que necesitó la nave enviada al espacio para eliminar la gran
mayoría de naves invasoras que divisó con intenciones amenazantes que se acercaban cada
vez más a la tierra.
5-The final of the sad song
Unos meses después Kayla, yo y mi abuelo seguíamos viviendo en
una casa en Los Ángeles que compartíamos con una chica de 22 años que se había quedado
huérfana hace poco y que tuvimos suerte de conocer, se llamaba Kissia (Como queriendo decir
besadora), en cuanto la avisté me empecé a preguntar como podía querer igual a dos chicas a
la vez, menos mal que eso no les sentó mal a ninguna de las dos y que me supieron compartir
con buen juego y amabilidad por el prójimo, pues entre ellas también se llevaron muy bien. El
abuelo pudo conseguir debido a su aparente joven imagen un buen trabajo de publicista, y se
le dio bastante bien, yo conseguí un puesto de columnista y Kayla y Kissia se dedicaron a
enseñarme, aparte de otras cosas, a tocar la guitarra y el piano, pues siempre quise saber de
eso. Aunque ahora éramos muy felices y que la guerra se estaba terminando mientras acababa
de escribir mi libro sobre lo que había pasado, ya que la gente confiaba en mi para estar bien
informada de lo que realmente había ocurrido en todos los aspectos, por dentro sentía como si
me hubiera faltado por conocer, y ya de paso salvar, a alguien en este viaje casi épico que
habíamos tenido...
EPILOGUE-The Juke Box (For you, whoever)
Megan, de 19 años, se vino a vivir con nosotros poco después, y nos contó su historia:
Se había liberado de quienes la tenían atada obligándola a mentir sobre la vida que llevaba.
Al principio de rondar por ahí sola no sabía, ni siquiera su corazón, hacía donde ir, era todo tan confuso....
Decidió que no se dejaría amedrentar nunca más, que lucharía todo lo que hiciera falta por ese
amor con el que soñaba.
Pero también le hicieron daño en ese camino, pues las flores siempre tienen espinas y los árboles tienen ortigas, todo siempre se vuelve peligroso e inseguro.
Le dio tanto su parte como la restante, intento darse una segunda oportunidad, aunque sabía que no
iba a servir de nada, se había vuelto a quedar sola.
Intentó sobrellevar la situación perdonándose primero a sí misma, no importa lo que había pasado, todo podía mejorar si le dábamos tiempo mientras mirábamos el sol.
Galvanizando su honor, tragándoselo, volvió sobre sus pies y vio a lo lejos un grupo de luces, que permanecían sin apagarse, a lo mejor no era demasiado tarde... Había en esa casa todo lo que le hacía soñar, pero no era fácil volver a eso, resistiéndose mucho decidió que no podía quedarse ahí. Tanto él, quien fuera, como ella sabían que nunca podrían dejar los rencores atrás, siempre estarían ahí, reconcomiéndolos...
Jamás cambiaría nada, eso lo sabía, pero no entendía como le estaba pasando esto, como lo
había permitido siquiera, no había forma de contestar.
Oh, de algo estaba segura, no dejaría que volviera a haber como cables en su cabeza, diciéndole lo que la pobre chica supuestamente tenía que hacer
Y tal vez había otra forma de mirar las cosas, entonces su corazón, el amor que aún respiraba dentro, le guió hacia nosotros, ahora solo se podía ir hacia
delante.
FIN

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