LA RUTA SECA

pequeña saga LA RUTA SECA
(ATENCIÓN:+18)
DIÁBOLOS PERDIDOS
(LOS NOMBRES DE ALGUNOS PERSONAJES ESTÁN CAMBIADOS)
1
La carta
Después de haber conseguido olvidarme de aquella época, aunque me hubiera costado diez años, nada más salir de casa he encontrado una carta, no tenía remitente ni destinatario, pero por lo que decía, la carta era para mí, y nada más leerla he recordado cada punto exacto de aquella época, parece ser que nunca me podré librar de esto, espero que escribirlo y quemarlo ayude...la carta decía:
Paul, me encuentro sola, pero seguro que tú sabes donde estoy, la carta tiene sangre en una esquina, por ese detalle lo sabrás, sí, soy tu amiga Elena, tienes que venir a buscarme, espero que el viento haga que este mensaje desesperado te llegue, tengo miedo, necesito tu ayuda, date prisa.
Pero Elena había muerto hace ya 15 años, era imposible, ahora recuerdo todos los
momentos de la infancia y la adolescencia que pasamos juntos, todos fueron
bonitos hasta que nos mudamos a esa horrible ciudad, Derry, para acabar la ESO.
Me parecía bastante extraña la situación; no tenía otra opción más que volver a
aquel horrible lugar si quería resolver este entuerto.
2
Recuerdos
En las operaciones de mudanza ya nos temíamos lo peor, pero no teníamos otra
opción, era una medida desesperada, es lo que nos indicaba el programa de
protección de testigos, pues un asesino había matado a nuestros padres y
habíamos testificado en su contra para que acabara en la cárcel. Derry fue
siempre, incluso antes de su construcción, un lugar mágicamente maldito, tenía
algo en su interior que hacía que nunca brillara el sol y que siempre hiciera niebla,
aun así los edificios se construyeron sin ningún fallo arquitectónico, como si todos
los que tuvieran algo que ver en estas operaciones hubieran estado guiados por
una fuerza extraña. Después de dejar los muebles cada uno en su sitio y ordenar
la casa en común, caímos sin querer en una rutina que poco a poco parecía más
imposible de crear, ya que cada día que íbamos al instituto por el camino que
recorríamos andando pasaba una cosa distinta, ya sea el número de criaturas
extrañas que nos encontrábamos, seguramente atrofiadas por la extraña magia del
lugar, como las formas de las manchas de sangre que siempre hallábamos en los
mismos puntos del suelo, un día podía ser irregular y al siguiente una estrella de 9
puntas, pero siempre estaba igualmente seca y parecía que no se podía quitar del
asfalto, aunque este sí se podía resquebrajar y quitar los trozos, pero eso no
servía de nada, pues las partes de la mancha seguían estando en cada trozo y
seguían cambiando de forma según pasaban los días, incluso uno podía llegar a
ver esta transformación si renunciaba a una hora de sueño. Después de acabar la
ESO, ya pudimos volver a nuestra anterior vivienda, pero esos terribles recuerdos
no se nos pudieron ir de nuestras mentes, nunca pude olvidar la muerte de Elena,
un día anterior a nuestra vuelta a Nueva York; se acercó a una de esas extrañas
criaturas, eso es lo único que sé, por que después de que Elena sucumbiera a la
curiosidad, la niebla ocultó todo a mi alrededor, y aunque yo corrí en su dirección
para intentar salvar algo que no veía pero que sabía que estaba ahí, no pude
salvarla y momentos después la niebla se disipó un poco, dejándome comprobar
que ambos seres habían desaparecido, en ese momento no pude evitar
derrumbarme y comenzar a llorar, una hora después me calmé lo suficiente como
para levantarme y volver a casa, una casa que también echaría de menos los
pasos de Elena.
3
El viaje
Decidido por fin, me puse al volante y comencé a seguir la travesía que llevaba de
Nueva York a Derry. A medida que me iba acercando había menos coches y más
niebla, lo que no esperé encontrarme fue una fisura en medio de la carretera, si se
observaba a esta, se podía ver cómo de roja era, por su profundidad parecía que
llegara hasta el manto de la tierra, gracias a que era de menos de un metro de
anchura, pude saltar al otro lado, habiendo dejado la camioneta ahí, menos mal
que me llevé las llaves y lo cerré desde fuera. Me incorporé después del salto y
comencé a caminar, parecía que aún quedaba bastante camino, a pocos pasos
encontré una gasolinera abandonada y tras registrarla, me llevé un poco de
comida en una bolsa y un mapa de la ciudad, todas las luces estaban apagadas y
en el aparcamiento había un par de coches, pero no funcionaban, los surtidores de
combustible, agua y aire estaban vacíos. Poco tiempo después de largarme
comprobé que para llegar a la ciudad sólo podía andar por la carretera, el camino
rural que comenzaba hacia derecha y que recorría un bosque viejo y casi muerto
no se podía seguir por la gran acumulación de troncos caídos, aun así había
algunos que se mantenían en pie y que seguían dando frutos, pero no me fie lo
suficiente para coger ninguno, pues sospechaba que también estuvieran afectados
por la extraña magia del lugar, la comida de la gasolinera, en cambio, no estaba
caducada y no parecía que llevara mucho tiempo allí, por extraño que suene.
Después de recorrer un kilómetro aproximadamente llegué a las primeras calles y
comprobé que habían sido abandonadas, excepto por sus extrañas criaturas y por
sus características manchas de sangre en el suelo. En cuanto vi a esos seres,
empecé a correr hasta encontrar un viejo local en el que refugiarme, parecía que
estaba solo en aquel lugar y que había despistado a aquellas extrañas criaturas,
me relajé tanto de estar a salvo que no pude evitar dormirme.
4
Empieza la búsqueda
Cuando me desperté todo seguía estando como antes, las luces apagadas, las  sillas y mesas ordenadas..., todo normal, hasta que entré en el baño y me  encontré a un ser humano vivo mirándose en el espejo.
-Ah, ya te has despertado, hola, yo soy Henry.
-yo Paul, ¿Qué haces aquí?, tu cara me suena.
-Puede que fuéramos compañeros de clase, ¿Tú has recibido una nota parecida a esta?
Me enseñó una nota parecida a la mía, también se la enseñé, las dos venían de Elena,
parecía sorprendente.
-¿Has visto a...?
-No los menciones...sí, los he visto. -
¿Sabes dónde podría estar?, me parece que no he entendido del todo la pista de
la esquina llena de sangre. -Yo tampoco, pero me acuerdo que siempre nos
reuníamos todos por las tardes en las piscinas o el parque de atracciones, pero
sólo para pasear y charlar, menos mal que nunca nos subimos a esos trastos, a
saber lo que hubiera pasado, lo extraño es que no les pasara nada a los que sí lo
hacían, los maquinistas parecían estar tan hipnotizados como los albañiles y los
dependientes, por lo menos estos últimos hacían caso cuando les pedías comida.
-Eh, sí...-Henry me empezaba a sonar cada vez más recordando aquellos momentos que según él pasamos, se diría que aunque tuviese unos cuantos años más que yo, ninguno pasaba de los 40 y que él conservaba la memoria mejor que yo
-¿Por dónde comenzamos a buscar?
-Aunque el parque está más cerca, si tomamos esta calle nada más salir a la carretera, llegaremos a las piscinas en media hora y el rodeo que daremos los despistara...espero.
-Está bien.
Con ese plan nos pusimos en marcha, las carreteras daban pena, los carteles y las farolas
seguían en su posición, ninguno está inclinado y no había alguna que alumbrara
menos que las demás o que parpadeara, hasta que llegamos a las piscinas, donde
una farola había sido arrancada de cuajo y, apoyada en el muro de seguridad y el
suelo de hierba, acababa torcida en la piscina mediana llena, el agua estaba
electrificada y el cable seguía pendiendo de ella y soltaba chispas por un agujero,
esto había deformado el muro lo suficiente como para que lo alcanzáramos con el
brazo extendido, así que levantamos la farola, lo que costó bastante, y la soltamos
en la acera para colarnos por ahí. A primera vista Elena no estaba, pero en la
piscina pequeña vacía encontramos a...
-¿...Josh?
-Eh, hola, estoy un poco...- y se puso a roncar, estaba bastante borracho, llevaba una botella de moscatel en las últimas, aún tenía un poco en los labios. Lo llevamos a la cafetería a rastras y lo
sentamos a una mesa, mientras nos sentábamos a esperar a que se despertara
comprobamos que no estábamos solos en la estancia.
-¿Quién está ahí?
-Hola, soy Vanesa, me parece que os conozco, un momento, pero si es Josh, me
acuerdo de que éramos novios cuando íbamos a clase.
Claro que me acordaba de ella, recordaba cada noche de viernes, la mayoría de nosotros montábamos fiestas sexuales para mayores de trece años y ella era la que más disfrutaba y una de las
que organizaba las reuniones, el sitio, la hora... Aquella noche en cuanto Josh se
despertó, recordamos tiempos antiguos, Vanesa se desnudó poco a poco y nos
empezó a quitar la ropa uno por uno, después puso un poco de ropa amontonada
en el suelo y se arrodilló sobre ella para coger mi pene y el de Henry al tiempo que
empezaba a meterse en la boca el de su nuevamente novio Josh, estuvimos así
hasta que nos excitamos demasiado y comenzó a salir el semen, Vanesa acabó
empapada de él en la cara y en los senos, que por cierto habían evolucionado
considerablemente, aunque tampoco es que los tuviese pequeños ni medianos a
los 15 años, entonces ya comenzaba a llevar sujetadores de la talla 90, eso fue
hasta que cumplió 16, a partir de ahí dejó de llevarlos inexplicablemente. Después
de unos 5 minutos seguíamos teniendo ganas de fiesta, entonces Vanesa encontró
sus pantalones y sacó tres tipos de preservativos, uno con sabor de chocolate, el
cual me lo puso a mí, otro estriado, que se lo puso a Henry, y un tercero
especialmente sensible, que se lo puso a Josh, en cuanto lo hizo, mandó a Henry y
Josh que se pusieran en el suelo con ella, Josh le metió el pene por la vulva y
Henry por el ano, en cuanto lo hicieron, Vanesa empezó a chupar el mío. Cada vez
disfrutábamos más, aún con lo lento que lo hacíamos para que fuera más
duradero, tanto que otros dos chicos nos descubrieron, creo que eran Adrián y
Riku, pero al vernos así también se desnudaron y se acercaron, en cuanto Vanesa
los vio en un parpadeo entre sollozo y sollozo apagados por los lametazos,
mordisquitos y tragos que le daba a mi pene, cogió los suyos y empezó a deslizar
las manos por ellos, los “5 agujeros de la mujer” estaban ahora ocupados por 5
miembros de 12,33 y 12,54 cm (Riku y Adrián), 13 cm (Henry), 15,66 cm (Josh) y
17,01 cm (Yo), no miento, en aquellos tiempos teníamos un libro que compramos
en un local especializado para jóvenes y describía un montón de secretos sobre el
sexo, cuántos “agujeros” tenía el hombre (4) y cuántos tenía la mujer (5), algunas
posturas del Kama Sutra, otras para conjuntos de varías personas (tríos y orgías
en general) y otros contenidos “menos importantes”, como el cruce de horóscopos
del zodiaco y un apartado para poner medidas de las partes del cuerpo. Mientras
Vanesa disfrutaba yo no sabía qué hacer con las manos, dejé que actuaran
libremente, pero fueron directamente a sus pechos, conforme los tocaba notaba
como aún estaban llenos de semen, comprobaba que, si Vanesa se hubiera
quitado el sujetador (lo cual no hizo falta por que como ya he dicho antes no
llevaba desde los 16 años), este hubiera sido de una talla 130 y sentía como
Vanesa gozaba más cuanto más los masajeaba, Aunque con esto yo también
disfrutaba, quién no lo hubiera hecho si además notaba lo que notaba en la punta
de la uretra. A pesar de todo dormimos 5 horas, pero no en una posición muy
alejada de esta, aún por la mañana, a eso de las nueve, lo hicimos otra vez, así no
daba tiempo a tener miedo del exterior.
A eso de las doce y algo salimos de las piscinas y fuimos a una tienda
abandonada para recuperar fuerzas y dirigirnos al parque de atracciones, en el
camino hablamos de muchos temas diferentes, por ejemplo también recordamos
las tardes de fin de semana para jugar a los videojuegos en la sala de juegos que
Riku tenía en su casa. Cuando llegamos contemplamos su desolado aspecto, se
notaba bastante el paso del tiempo.
5
Pistas disimuladas
Pudimos pasar con facilidad por el control por que no había nadie en él, ahora
entendía por qué no habíamos encontrado a nadie en el camino, había bastantes
criaturas en el parque, menos mal que encontramos algunas armas con las que
defendernos en las cabinas de control. Pero no tuvimos mucho tiempo para
observar, el equipo de animadoras estaba montado en la montaña rusa a plena
potencia, pero lo peor es que estaba dirigido por una de esas extrañas criaturas,
estaban en peligro, nos acercamos corriendo y Vanesa, que había llegado antes,
le dio con la porra en la cabeza, o lo que fuera, y cayó al suelo, pero seguía vivo,
así que le siguió pegando hasta que murió, cada vez que se disponía a aporrearle,
sus tetas se bamboleaban de lado a lado y la camiseta se levantaba un poco con
el viento que traía la niebla, todo se llenaba de sangre del monstruo y yo me
excitaba cada vez más, los demás chicos se ocuparon de controlar la máquina
mientras yo cogía a Vanesa, eufórica de seguir teniendo ganas de pegarle, la cogí
por la cintura, pero ella se paró y cogió mis manos para ponerlas debajo de la
camiseta, sobre las tetas, llenas de sangre fresca que esparcí por ellas para que
empezáramos a gozar, entonces una mano insinuante suya se acercó a la
bragueta de mi pantalón y la abrió, mi pene salió en cuanto lo hizo y ella lo cogió
como resultado de un acto reflejo, se agachó y empezó a chupar, tragar y dar
pequeños besos y mordiscos, pero mis manos seguían en sus senos, la camiseta
andaba enganchada a un poste de la cabina de control, se la había quitado sin
darse cuenta, la mayoría de esfuerzo lo hizo el viento. Aunque el semen ya iba por
su tercera bandada, ella seguía chupando, los pechos y su cara estaban a rebosar
de él, y como ahora sus tetas estaban tan llenas de semen como de sangre, cada
frote de mis manos provocaba que Vanesa siguiera agarrándose a mi miembro
como a un clavo ardiendo en plena ventisca del Everest. Aproximadamente una
hora después todo paró y empezó a moverse a cámara lenta, Vanesa y yo nos
separábamos, los chicos seguían trabajando con la máquina, el coche donde iban
las animadoras se fue parando y las extrañas criaturas cada vez estaban más
cerca, tuvimos que huir bastante todos hasta llegar a un vagón del tren que seguía
un recorrido que daba la vuelta al parque, pero que estaba estropeado desde
hacía mucho. Todas las ventanas tenían cristales en perfecto estado, en el suelo vi
un trozo de cartón:
Aquí no, ofi-insti
-¿”Ofi-insti”?, ¿Qué es eso?- me quedé muy extrañado, parecía una combinación
de oficina e instituto. Nos quedamos todos sentados dentro y empezamos a hablar
hasta que las emociones, los sentimientos y los pensamientos se dispararon,
Vanesa volvió a rendirse ante las ganas que tenía de volver a chupar mi pene,
mientras lo hacía, Josh le penetró el suyo hasta llegar al punto G pasando por el
clítoris al tiempo que Henry conseguía ir hasta el comienzo del intestino grueso y
los penes de Adrián y Riku volvían a ser cogidos por las manos de Vanesa, todas
las manos libres fueron a los pechos o las vulvas de las chicas, Vanesa y las
animadoras (eran 8 y se llamaban Alison, Andrea, Esther, Teresa, Sara, Kairi,
Raquel y Eva, tenían tan buen e insinuante físico como Vanesa). Pobre el trozo de
piel, de suelo, pared o techo que se quedó sin ser prendido por el semen, menos
mal que las chicas llevaban puestos preservativos femeninos. Pero el semen hizo
que la fiesta volviera a empezar, y que no acabara...hasta que una criatura hizo
volcar el vagón, en ese momento mi pene alcanzó la campanilla de Eva, pero tal
accidente no hizo que ella lo retirara, o al menos no del todo, solo lo hizo un poco
para luego volver a meterlo y volver a retirarlo un poco, mete y saca, mete y saca
una y otra vez, parecía que no se cansaba nunca. Una hora después salimos del
vagón vestidos para darle su merecido a aquel monstruo e irnos para buscar a
Elena.
6
Sorpresas
Primero fuimos al único edificio de oficinas del lugar, subimos en los dos
ascensores, poco confiados de que funcionarán, pero funcionaron, Fuimos piso por
piso registrando todo o casi todo, era casi imposible que no se nos olvidara alguna
parte, después de un primer repaso a todo el edificio, nos metimos en los
ordenadores de las mesas, las contraseñas fueron fáciles de adivinar, pertenecían
a elementos del escritorio. Dentro había documentos de todo tipo, y cuando de
todo tipo, es que había de todo tipo, documentos rutinarios, de compañeros del
trabajo y mensajes para el jefe, pero también vídeos e imágenes de todo lo que te
puedas imaginar, algunas estaban almacenadas en carpetas o documentos Word
y Adobe Reader, y había desde proyectos de productos hasta de chicos y chicas
desnudándose y haciendo fiestas sexuales de las de verdad, no como lo que hacíamos
nosotros, no, imagínate una sala de discoteca, que es grande, con su bola de
discoteca y todo el decorado, y en cada rincón de ella un grupo como nosotros
haciendo orgías impresionantes, podías parar de relamer la polla del compañero
que normalmente te hacía el café para ir a acercarse a otro grupo y ser
sorprendida a mitad de camino con el miembro del vicepresidente en el clítoris, y
cuando giras la cabeza tras semejante susto, te metes en la boca el pene de aquel
chico tan encantador que saludabas cuando ibas a hacer fotocopias, por ejemplo,
pero lo que acabo de contar no es nada con la cantidad de vídeos que había de
eso, menos mal que el jefe no sabía nada porque se organizaban a las doce de la
noche, cuando el jefe ya se había marchado y la mayoría de empleados se
quedaban “a trabajar”, duraba hasta las cinco o cinco y media aproximadamente,
menuda juerga. Después de ver todos los vídeos, intentamos imitar sus prácticas
sexuales, no lo conseguimos del todo, pero nos lo pasamos bastante bien, al final
de la jornada, todas las chicas habían probado todos los penes de los chicos en
todas las partes del cuerpo, y descubrimos que en realidad la mujer no tenía cinco
agujeros, sino seis, incluyendo el que se reproduce al hacer una cubana, es decir,
meter el pene por entre las tetas, el frote con ellas hacía que fuera igual que
masturbarse, pero mucho más placentero y duradero. Al ponerse las chicas la
ropa, como toda su piel estaba a rebosar de semen, se les pegaba y en algunas
partes se trasparentaba; cuando estábamos a punto de irnos del edificio, en el hall,
Eva le dio sin querer al botón de alarma de incendios, entonces los aspersores se
encendieron, estuvieron gastando agua media hora, mientras tanto las chicas se
subieron a la barra del mostrador de la sala e hicieron un fabuloso espectáculo de
ropa mojada, cuando finalizó todas las chicas se pusieron formando un circulo, en
el centro se tocaban todas las nucas; entonces nos dijeron que nos acercáramos,
en cuanto lo hicimos nos desabrocharon las cremalleras y jugaron cuanto quisieron
con nuestros penes, el mío en concreto tan pronto era chupado por Eva y Vanesa
como por Sara y Kairi, pero después de tres turnos de cada pareja, pedí que sólo
me chupara la polla Eva, quien por cierto, iba a ser mi nueva novia.
7
Cosas de chicas
Más tarde fuimos al instituto, nos costó bastante registrarlo a fondo, con cada
rincón nos venía a la cabeza un recuerdo, pero lo mejor no fue eso, encontramos a
muchos anteriores compañeros, en total 14, Juan, Jerry, Jason, Declan, Oliver,
Nick, y Chuck por parte de los chicos, y Anne, Charlot, Stephany, Lucía, Gabriella,
Jennifer y Angelina, por parte de las chicas, que tenían un aire más country y
divertido, los chicos tenían más desarrollados los músculos, no mucho, pero se
notaba, aunque tampoco nosotros estábamos tan mal. En el instituto también
había bastantes criaturas, pero no eran tan débiles como hasta ahora, nos costó
un poco más acabar con ellas, pero lo conseguimos. Muchas puertas estaban
cerradas de formas diversas, desde echadas con cerrojo hasta con cadenas y
candados o contraseñas electrónicas, de estas últimas se ocupó Declan, se le
daban bastante bien, las demás las abrió Chuck. Dentro de cada una no
encontramos mucho, excepto cuando fuimos a abrir la de la sala de profesores,
resulta que antes había un pasillo un poco largo, Jerry fue a entrar primero cuando
el suelo de madera que había debajo de sus pies se empezó a resquebrajar,
menos mal que se dio cuenta y empezó a correr hacia la puerta para hacerle un
placaje letal y derribarla, ¡Tras ella estaba Elena!, Jerry le quitó las cuerdas que la
tenían apresada por el pecho y las piernas, se notaba que había intentado
liberarse desesperadamente y que había adelgazado bastante, a punto de entrar
en una anorexia. Días después Elena volvió a ser la misma de siempre, y para
celebrarlo hicimos una fiesta sexual más parecida a las que hacían los y las del
edificio de oficinas, éramos bastantes para hacer 7 grupos:
1-Sara, Vanesa, Henry, Adrián, Raquel, Charlot y Declan.
2-Chuck, Jerry, Alison, Eva, Kairi, Lucía y yo.
3-Jason, Josh, Stephanie, Gabriella, Angelina y Anne.
4-Riku, Esther y Andrea.
5-Teresa y Nick.
6-Oliver y Jennifer.
7-Juan y Elena.
Al principio fueron así, pero luego se cambiaron mucho. Al final de la celebración todas las chicas habían probado todos los miembros de los chicos y todos los chicos habían probado todas
las partes del cuerpo de todas las chicas. Al día siguiente Elena y todos los chicos
se despertaron primero, nos fuimos al gimnasio de abajo y Elena se puso en el
suelo desnuda y rodeada de todos los penes, terminó cogiendo y chupando todos,
pero empezó con los de Chuck, Declan y Josh, los demás nos masturbábamos
mientras esperábamos nuestro turno, las manos libres iban a sus tetas y a su
clítoris. Las pollas de los chicos que nos encontramos en el instituto eran más
grandes, pero las nuestras eran más largas, excepto la de Chuck, que era
impresionante. Al mediodía las chicas, todas despiertas, se fueron al centro
comercial, tenían que comprar “cosas de chicas”. Nos quedamos en un bar
cercano en el que la tele hacía lo que le daba la gana, y no dejaba de estar loca
por más que intentases apagarla. Estuvimos viéndola hasta que empezamos a oír
gritos (Ningún chico fue con ellas por que dijeron que se sabían proteger solas),
entonces entramos y miramos hacia arriba, en el segundo piso había una especie
de puente, encima de él estaba el que parecía ser el jefe de todas las criaturas
extrañas, llevaba una máscara gigante y verde, donde estaban demasiado
definidos los rasgos de la cara, detrás de él, colgada en el techo, había una jaula
con todas las chicas dentro, llevaban las bolsas de las compras que habían hecho
y la ropa que tenían puesta estaba rasgada, pero sin ninguna herida, al contrario
que el monstruo, que llevaba una bata de quirófano con muchas manchas de
sangre, un cuchillo gigante y un palo de metal que terminaba en punta en las
manos, enguantadas, menos mal, no soportaría ver ninguna parte de su cuerpo al
aire libre.
-Es él-Dijo Jason, parece que lo conocía muy bien, fue el primero que
dejo de estar paralizado ante la situación y se lanzó a subir las escaleras.
Era el único que llevaba un arma de fuego, los demás llevábamos armas blancas que
habíamos encontrado de camino, las armas de las chicas posaban en el suelo del
primer piso. Jason se acercó lo suficiente para dispararle con el francotirador sin
que le llegaran los lentos movimientos del monstruo, parecía que le costaba
sostener las dos armas a la vez, entonces dejo el tubo de metal de pie sobre la
barandilla y empezó a mover el enorme cuchillo como un profesional, le lancé la
katana de Chuck mientras Jason me tiraba el francotirador justo a tiempo para
detener su ataque con un cruce de aceros. Mientras se enzarzaban en una lucha
encarnizada, rescatamos a las chicas soltando poco a poco la cadena que
sujetaba la jaula y rompiendo el cerrojo con unos cuantos disparos, en cuanto ellas
fueron libres, me fijé en cómo iba la pelea, Jason arremetía contra los ataques de
su rival como podía, pero se notaba de que cada vez estaba más cansado ante la
rapidez de estos, así que le ayudé disparando al monstruo en lo que parecía ser su
pierna izquierda, eso pareció desequilibrarlo lo suficiente como para que lanzara el
tubo de metal hacia abajo, que quedó enzarzado con los barrotes de la jaula con la
punta hacia arriba y tirarse el después, el choque fue espantoso, la sangre nos
salpicó a casi todos.
Antes de emprender el camino de vuelta a casa, hicimos otra orgía, esta vez todos
juntos en un mismo grupo, al principio parecía imposible, pero lo conseguimos. La
mayoría montó en la caravana de Harry, pero un pequeño grupo montó en mi
camioneta, el abismo fue fácil de saltar para todos, quizá fue más difícil para
Jennifer y Angelina, Chuck y yo fuimos a ayudarlas, pero la ropa se rasgó tanto y
el esfuerzo fue tan intenso que se acabaron metiendo nuestras pollas en sus
bocas, las cuales chuparon y relamieron gustosamente, ya estábamos al otro lado
de la grieta, así que no había peligro de nada. El viaje de vuelta fue bastante
entretenido, yo no me habría imaginado que en este viaje de rescate para Elena,
que temía demasiado hacer, se hubiera convertido en una experiencia maravillosa,
pensaba mientras miraba a Eva y Elena de reojo e iba conduciendo por la
carretera hacia Nueva York y una nueva vida para todos.
FIN
CONTINUACIÓN - LAS GRIETAS DEL CAOS
(ATENCIÓN: +18)
(LOS NOMBRES DE ALGUNOS PERSONAJES ESTÁN CAMBIADOS)
Para todo aquel que habite este maravilloso mundo (En este libro se destruye) (DISTOPÍA)
1
Vuelta al infierno en la tierra
Mientras nos dirigíamos de vuelta a Nueva York presentía que algo malo estaba pasando, mi mal presagio pareció hacerse realidad. Cuando llegamos, nos paramos en las ruinas de los primeros edificios, pues eso es lo único que quedaba de la ciudad, todos los edificios habían sido reducidos a escombros que aún estaban ardiendo, al poco de andar nos encontramos con una policía pelirroja:
-Hola, ¿Puedo ayudaros?, me llamo Rose.
-¿Qué ha pasado?
-Esta ciudad acabó calcinada por las acciones de esas criaturas extrañas hace tres meses.
-¿Tres meses?, nosotros no hemos pasado tanto tiempo en Derry.
-Ah, otra vez lo del tiempo, verás, en Derry el tiempo pasa más despacio, las grietas que la rodean
constituyen una franja horaria bastante reconocible.
-Qué alivio, si no te importa vamos a entrar.
-No pasa nada, actualmente está abandonada, tanto por los humanos como por esas criaturas, ya que vais espero que encontréis a mi compañero Richard, hace bastante que se adentró a explorar y aún no ha vuelto.
-En ese caso nos separaremos en tres grupos, todo el mundo tiene su móvil, así
que estaremos comunicados.
Chuck, Eva y yo fuimos por los barrios de la derecha, Teresa, Nick, Jennifer, Oliver, Juan, Elena y Vanesa por los distritos del  centro, los demás se fueron con Rose a explorar los sectores de la izquierda.
Después de caminar bastante encontramos una especie de garaje que se
mantenía bastante bien sobre el suelo, dentro hallamos a Richard atado con
cuerdas al techo, estaban atadas a las tuberías de las esquinas y quedaban
retenidas en su nivel por las curvas de las cañerías, al principio hablamos un poco
y pensamos en liberarle, pero Eva tuvo una idea, nos mandó que nos pusiéramos
en el suelo y nos chupáramos las pollas mutuamente, así hacíamos una especie
de muelle para que ella, sentándose encima llegara al techo lo suficiente para
abrirle la cremallera del pantalón y empezar a relamer su pene, por supuesto él no
se negó para nada, aunque al principio Chuck y yo un poco sí porque no éramos
gays y nunca habíamos hecho como si lo fuéramos, pero Eva puede llegar a ser
muy convincente. Después de cuatro horas y media, el semen salió a chorros y
Eva acabó empapada, entonces bajamos a Richard para que juntos relamiéramos
su cuerpo y ella gozara más.
Los otros equipos también se lo pasaron bien, sobre todo estando Vanesa con el
grupo dos y Raquel y Edward con el grupo 3 (Edward es un policía que
encontraron dando un paseo). Menudo pene que tenía, Rose estuvo pasándoselo
entre sus sorprendentes tetas y chupándolo mientras Josh le metía el suyo por el
culo y Jason por la vagina, las manos de Edward fueron a los clítoris de Andrea y
Anne, que estaban rodeadas junto con Esther de las pollas de los chicos y las
manos de estos acabaron en las vulvas de las demás chicas. Al mismo tiempo
Vanesa estaba rodeada por los penes de los chicos, que tenían encima de sus
miembros a sus chicas, como si fueran topes que les impedían bajar y acompañar
a Vanesa, la cual se lo estaba pasando muy bien con el semen, hay que ver como
jugaba con él. Todas las chicas de los 3 grupos llevaban preservativos femeninos,
se los cambiaban después de cada una de estas sesiones, por llamarlo de alguna
forma.
Al día siguiente cogimos el coche y nos fuimos a Dayton, Ohio, de donde nos
tuvimos que ir rápidamente hacia Springfield por el gran número de criaturas
extrañas que había, algunas nos intentaron seguir pero no lo consiguieron, excepto
una de un nuevo tipo de criatura que no habíamos visto hasta ahora; éramos
cuatro vehículos, mi camioneta, la caravana de Harry y las motos de Rose y
Richard, donde iba montado también Edward. Esta criatura llegó a la altura de
Rose, a la cual le dio un manotazo antes de caer. Mientras se derrumbaba al
suelo, Rose sacaba la pistola y le disparaba tres veces en la cabeza y el hombro
izquierdo. Por el retrovisor observé la marca que le había dejado en la cara, no
parecía nada grave.
2
Éxtasis
Todas las ciudades de la Tierra estaban cayendo una tras otra, las criaturas eran
más listas de lo que se pensaba en un principio, usaron todo tipo de transportes
para llevar a cabo esta empresa, fueron muchos los que murieron víctimas de sus
horrorosas torturas, pero también fueron otros muchos los que conseguían huir de
diversas formas, algunos que otros también se escondieron en refugios. Nosotros
no estuvimos mucho tiempo en Springfield, sólo el suficiente para derrotar a una
criatura que parecía dominar a las demás, por lo menos en esa ciudad. Después
nos fuimos a una gasolinera para recoger combustible y comida, pero antes de
montar, a Rose se le pusieron los ojos en blanco y dijo con una voz
indudablemente de otro mundo:
-Nunca llegaréis a la Isla Socorro.
-¿Ah, no?, ¿Y qué pasa ahí?-dije, provocándola sin salir de la estupefacción.
-Los malos ganarán antes de que tengáis siquiera la esperanza de conseguir llegar allí.
Momentos después volvió a ser la de siempre, ahora ya sabíamos dónde estaba nuestro
objetivo, nadie iba a impedir que lo alcanzáramos.
3
Al calor de la hoguera
Ya en los coches nos dirigíamos a la siguiente ciudad, que decidimos que fuera
Evansville, una preciosa ciudad en la frontera con Kentucky, allí no es que hubiera
muchas criaturas, cogimos algunas reservas de lo que quedaba de la ciudad y nos
refugiamos en una casa que aun conservara el techo y las cuatro paredes, por
muy negras que se hubieran puesto. Encendimos una hoguera frotando dos palos
y añadiendo más y más leña, entonces empezamos a hablar de nuestras
experiencias, pero todo acabó “como siempre”, las chicas fueron rodeadas por los
penes de los chicos, Nicole (Una chica que encontramos despues de saltar la grieta de Derry) fue una de las chicas que disfrutó más con esto, aparte de Eva, Vanesa y Rose, quien poseía unas tetas que le gustaban mucho a Declan, todo el mundo se puso a hacer que otro disfrutara más que él o ella, pero en medio del goce, la estructura se empezó a tambalear y Shon, un chico que había en el
tejado y que no conocía a casi nadie, cayó con los demás haciendo un agujero en
el tejado, después ni el viento desestabilizó la casa. Shon cayó encima de Nicole
mientras estaba chupando el pene de Michael (Lo encontramos después de la conversación con Rose, habiendonos adentrado en la ciudad de Nueva York), ante este susto la chica supo
responder bien, se apartó un poco del gentío, examino la escena, observó a Shon y
minutos después le indicó que se acercara, empezaron besándose, pero mientras
duraba el beso, Nicole cogió las manos de Shon y se las puso en sus pechos, ahí se
quedaron hasta que empezó a meterse en la boca la impresionante polla de Shon
quien, al igual que su pareja, acabó desnudo, en realidad todos lo estaban, la ropa
terminó esparcida por todas partes, al par que el semen y el líquido amniótico que
quedaba en los labios de las vaginas de las chicas cuando se excitaban
demasiado. Al día siguiente nos fuimos a Denver, una ciudad que Sara hubiera
preferido ver en otro estado, el que no pensara así, que fuera libre de conciencia y
tirara la primera piedra
4
De un lado para otro
Después de haber visitado un poco el lugar conducimos los vehículos hasta
Riverside, un trayecto que duró todo el día, pero que mereció la pena recorrer,
sobre todo porque tuvimos que rodear el valle de la muerte, donde asistimos a una
congregación de malditos mutantes, anda que no les zurramos bien... Por fin
pudimos impedir que una ciudad fuera asediada por aquellas horribles criaturas, no
fue una batalla fácil, pero vencimos. Para recuperar fuerzas fuimos a una
gasolinera cercana y llenamos el depósito mientras comíamos algo de lo
recaudado en unas mesas instaladas en el límite del asfalto, tras lo cual nos
pusimos nuevamente en marcha con destino a Ensenada, en la noche del día
siguiente paramos allí y después de una fiesta tradicionalmente sexual dormimos
en un albergue abandonado, al principio las chicas se pusieron todas en una
habitación con bastante camas aparte de los chicos, que hicieron lo mismo en un
cuarto paralelo, pero algunas chicas invitaron a sus chicos para dormir juntos, Paul
y Eva, Vanesa y Josh, Chuck y Alison, Gabriella y Jason, Michael y Lucía, Teresa y
Nick, Oliver y Jennifer, Juan y Elena, Rose, Edward y Richard y Shon y Nicole, había
muchos personajes ya en nuestra historia, tanto protagonistas como no tanto. Fue
un duro trayecto el del día posterior, se recorrieron toda la península paralela al
golfo de California hasta llegar a La Paz, donde cogerían prestado un navío en pos
de la Isla Socorro.
5
Viaje desesperado
Fue divertida la travesía en barco, no sólo por el afán marinero sino más bien por
las fantásticas cinco noches que nuestros viajeros disfrutaron en los camarotes,
hay que decir que el barco que habían cogido era un poco lento, pero bastante
espacioso, tampoco es que la gran cantidad de criaturas le dejaran otra opción...
Dos días después llegaron a la isla Socorro y se encontraron rodeados de esas
horripilantes criaturas, tuvieron que correr para llegar a la nave espacial que
habían preparado para los únicos supervivientes del planeta que iban a destruir.
Así fue cómo después de que la Tierra estallara sólo una nave se pudo salvar con
todos nuestros amigos como pasajeros, seguro que tú también ibas dentro, feliz
viaje.
FIN

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