El asteroide fantasma

Segunda parte, el asteroide fantasma

Parte 1 Antes del 11 de septiembre de 2001(viaje en el tiempo)

1, EN EL ESPACIO
Era aquí, en la NASA, ¿Dónde iba a ser sino?; donde se preparaba una pequeña excursión a un
satélite de Saturno, 15 años después de que el gran Elisworth II salvara el mundo, quien por desgracia había muerto hace bastantes días. Después de muchos días de cálculo para tenerlo todo cuanto más preciso mejor, (habían calculado la distancia, el tiempo y todos los cálculos que se referían a la nave) por fin la nave despegó el día 10 de Enero de 2022, y volvió el día 24 de Febrero de 2030, en ese periodo tan largo de tiempo para nosotros a los astronautas se les hicieron más largos, ya que en Saturno y en sus inmediaciones los días pasan con más lentitud; alguien cometió un error. En el satélite, sin razón aparente, había edificios y demás elementos de nuestro planeta, pero había algo que no cuadraba, no había ni gota de agua ni habitantes extraterrestres que los hubieran construido. Uno de los astronautas se separó del grupo que iba a explorar el edificio con apariencia más importante y se fue a uno que estaba al lado, la mitad de alto que éste. Llegó a una sala con ordenadores y encendió uno cuando en todo el satélite no había un solo sistema de recoger energía. Conectó este ordenador, sin saber cómo, con el suyo de la Tierra, se aseguró de que no había entrado ningún virus actualizando el sistema operativo que tenía instalado para luchar contra ellos y se lo dejó encendido para que se fuera apagando. Después salió del edificio y fue al de al lado para reunirse con sus compañeros excusándose con que había estado en el baño. Hicieron la misma operación que
este astronauta, pero para comunicarse con Houston y apagando después los ordenadores.
Después pasaron el resto del tiempo investigando la superficie del satélite y rellenando listas
de estadística y cuando se cumplió el último día que daba final a los años más aburridos de la
vida de esos astronautas volvieron a la Tierra con un ligero fallo e precisión, el cuál se arregló
el con un aterrizaje forzoso en un gran acueducto, que en su final, que salía al aire libre, estaba
partido, no habían construido la parte de arriba hasta que se metía bajo tierra, después de todo, los astronautas se merecían un poco de emoción.
2, LA HISTORIA DEL SATÉLITE
Después de un año de investigación sobre las listas de estadística que habían redactado los
astronautas, el jefe de la NASA escribió el libro El viaje de las mil y una estrellas, que constaba
de 800 páginas donde se relataban de forma entretenida las “aventuras” de los astronautas, la
cual te expongo a continuación, resumida, claro: Aquí empieza la historia del viaje más largo
por el espacio, realizado por los astronautas más cuidadosamente preparados para la misión.
El despegue fue limpio, no hubo complicaciones extremas, qué raro, a los pocos minutos,
mientras se despegaban algunas partes de la nave espacial, observábamos como nos
alejábamos del planeta Tierra, días después vimos a Marte y sus satélites a nuestra izquierda,
sus nombres procedían de las creencias griegas y romanas, después visualizábamos
nítidamente el cinturón de asteroides que distingue los planetas interiores de los exteriores,
ahí sí que tuvimos problemas, aunque esquivamos la mayoría de los astros algunos chocaron
contra la nave dañándola parcialmente, muchos días después del despegue aterrizamos en un
satélite de Saturno y pasó aquello del primer capítulo, después descubrimos un diario debajo
de un poco de arena en el que alguien que había vivido aquí contaba su vida y la de la sociedad
con la que convivía. Esta sociedad evolucionó paralelamente a la nuestra con los mismos
descubrimientos e inventos, pero en otras fechas y por otras personas, a diferencia de la
nuestra sólo tuvieron una guerra mundial, después de la invención del ordenador, todos los
habitantes del satélite murieron en este cruce de pensamientos y creencias, incluso los que
murieron inocentemente, sin razón alguna, la mayoría de estos niños y adolescentes, uno de
estos era el autor de este diario, incluso después de su muerte escribió unas pocas líneas sin
saberse cómo, ¿CÓMO UN FANTASMA SE PUEDE RELACIONAR CON EL MUNDO VIVO TAN DIRECTAMENTE?, según él, llegó al planeta Tierra a través de algún tipo de conexión y ahora pulula entre nosotros, pero afirma que los demás fantasmas están en el satélite con aire de
venganza...
3, EL DESPERTAR DE UN NUEVO DESTINO
Elisworth V, Luís para los amigos, con 16 años, comenzaba a despertarse mientras su perro
Jackie se desperezaba y llenaba la cama de su amo de pelos para despertarlo y que lo sacara a
pasear. Ya en la calle y vestido con ropa apropiada Luis empezaba a despertarse quitándose las
legañas de los ojos y estirando sus extremidades al límite mientras caminaba, salió de la calle
de su casa y observó los destrozos que había ocasionado una gran racha de viento huracanado
el día anterior, después de unos veinte minutos volvía a casa y le daba un beso a su madre,
que se acababa de despertar, en toda la casa sólo vivían ellos tres, su padre, Elisworth IV, había
muerto pocos días después de nacer su primogénito, pero eso ya había pasado hace muchos
años y su familia vivía feliz dentro de lo que cabe esperar de una familia madrileña bien
adinerada. Al día siguiente a Jackie le pasaba algo raro, no se comportaba como siempre.
Estaba empezando a revolver entre el montón de juegos de mesa cuando encontró la caja del
scrabble, la cogió con la boca y movió la cabeza de un lado a otro para que salieran las piezas
disparadas por todas partes, después tiró la caja a una esquina de la habitación y con las patas
empezó a mover las piezas y ponerlas en un concreto orden, parecía que se quería comunicar
conmigo a través de ellas, después de bastante rato, puso la última pieza en su lugar correcto y
se sentó mirándome con la lengua sacada hacia fuera ansioso de que hiciera algo, entonces
miré el inquietante mensaje que me había dejado:
Luis, he sido poseído por un fantasma y me ha contado que alguien planea hacer estrellar
contra nosotros el satélite al que habían llegado unos astronautas hace poco, dice que si te
lees el libro “El viaje de las mil y una estrellas” lo entenderás mejor.
Después de leerlo, me vestí y me fui a la calle con Jackie, después de pocos minutos de paseo
llegue a una librería, dejé a Jackie atado a un poste y entré dentro. Busqué en la estantería de
novedades el libro y cuando lo encontré lo llevé al mostrador para comprarlo. Cuando salí con
el libro en la mano, Jackie se acercó cuanto le permitía el nudo de la correa para olerlo y
chuparme la mano. Minutos después aparecía por la puerta de nuestra casa y subía las
escaleras rápidamente para ir a mi cuarto y echarme sobre la cama para leer el libro.
Después de una semana terminé el libro y Jackie me puso el suelo lleno de fichas de scrabble:
¿Lo entiendes ahora?, ¡Tenemos que impedir que ese satélite se salga de su órbita y se estrelle
contra nosotros!
En ese momento bajé las escaleras y se lo conté a mi madre. -¿Pero qué dices? Anda, ve a
poner la mesa. En cuanto lo hice me senté en el sofá y me quedé un poco confuso, no me lo creía
y algo me decía que no iba a ser la única cosa.
4, LA OPINIÓN DEL INCOMPRENDIDO
Salí de nuevo a la calle y se lo empecé a contar a todo aquel que se cruzaba en mi camino, pero
la mayoría me trataba como a un loco, esta situación me recordaba a Chiken Little. Después fui
a contárselo a la policía, tenía como pruebas algunas fichas del scrabble medio llenas de barro
por Jackie, parecía que se lo estaban creyendo cuando de repente cogieron el teléfono y me
soltaron un sarcasmo: -Sí, claro y yo soy el presidente Bush. En ese momento me llevé una
desilusión, mientras volvía a casa mirando hacia abajo Jackie se arrimaba a mi intentando
animarme. Llegue a casa y me eche a dormir la siesta con lágrimas en los ojos cerrados. Los
días siguientes seguía yendo al instituto y haciendo todas las actividades de una vida normal y
corriente. Pero seguía inquieto y deprimido al salir un día más del instituto cuando cogí un
periódico de tantos que estaban repartiendo gratuitamente y en la sección de Otros encontré
un recuadrito bastante interesante:
¿PODRÍA SER CIERTO? Hoy un adolescente desconocido ha estado proclamando por el barrio la
inquietante noticia de que un satélite podría haberse salido de su órbita convirtiéndose en un
asteroide con la intención de chocarse contra nosotros, ante la duda todas las personas
especializadas y no especializadas están observando el cielo ante lo que podría ser el anuncio
del posible juicio final.
Después me fui a casa corriendo con la mochila a cuestas y se lo conté a mi madre, pero por su
cara parecía que ya se había enterado. En ese momento estaba viendo las noticias en la
televisión:
Los científicos han constatado como cierta la hipótesis del adolescente desconocido y han
calculado que el asteroide podría destruir el planeta Tierra aunque pasara de lado, rozándolo.
También están seguros de que estamos a tiempo de neutralizarlo con un lanzador de plasma
en forma de rayo en el que ya se han puesto a trabajar, dicen que lo tendrán preparado para la
próxima semana, justo a tiempo, pero también afirman que aunque el rayo va a dañar mucho
al asteroide, una parte va a chocar contra nosotros de todas formas, según ellos la atmósfera
del planeta se encargará de que a la superficie sólo llegue una roca de aproximadamente 77
kilos, que hará impacto en un campo de trigo de las afueras produciendo un túnel de 10
metros y sin apenas onda expansiva, ahora pasamos a otro tipo de noticias...
Eso lo confirmaba todo, aunque dijeran que ni se va acercar a nosotros yo estaba igual de
aterrorizado, mi estado de ánimo había cambiado inesperadamente y de una forma radical...
5, EL IMPACTO
Tras seis días seguía estando aterrorizado, mi madre no hacía más que repetirme que no iba a
morir, que nadie estaba en peligro y que todo era gracias a mí, o de Jackie o del fantasma que
le había poseído. Pero lo que no sabía nadie era que lo que me daba tanto miedo no era el
asteroide sino los fantasmas vengativos que llegarían al planeta en esa roca de 77 kilos, sobre
todo su jefe.
Al día siguiente me levanté temprano, antes de la hora a la que me tenía que despertar para ir
al instituto, y me puse la televisión, ya estaban informando que los científicos habían acabado
el lanzador de plasma en forma de rayo y que estaban listos para lanzarlo contra el asteroide,
el cuál tenían que lanzar a las tres del mediodía para que todo fuera bien, si lo lanzaban ahora
dudaban mucho de que le llegara al chocar contra el vacío. Con esa tranquilidad me eché a
dormir unas horas más, seguía teniendo miedo, pero me tenía que concentrar en el examen de
geología que tenía a primera hora, parecía que todo estuviera relacionado.
Mandé el despertador a la basura de mi habitación cuando hizo su función de hacer que me
levantara por mucho que remoloneara. Después me vestí, me preparé la mochila y me fui a la
parada del autobús desayunado y con un bocadillo de beicon frito en la mochila. Mientras el
conductor nos llevaba al instituto observé el cielo extrañado, parecía despejado de nubes pero
el sol no aparecía por ningún lado, todo parecía estar lleno de reflejos color verde marino,
parecían nebulosas, pero era imposible que las estuviera viendo a esta altitud. Cuando el
autobús llegó al instituto me apeé de él y fui a mi clase mientras daba un repaso al libro de
biología y geología.
Después del examen, me sentía contento por una parte y de otra forma por otra (no sabía
como explicar cómo me sentía hacia el tema del asteroide), iba a aprobar, seguro.
Pasaron el resto de horas con más rapidez de la normal y me monté en el autobús de regreso a
casa, pero cuando llegamos a la parada algo hizo que el conductor parara el autobús antes de
lo previsto. En ese momento se abrió la puerta de emergencia del techo, el conductor salió por
ahí arriba y saltó al techo de la parada desde el techo del autobús, los demás incluido yo
hicimos lo mismo, pero no dejando nuestros objetos personales como se supone que hay que
hacer, después de todo sólo era una mochila en todos los casos y el conductor había salido con
su cartera de cuero. Cuando ya hubieron salido casi todos, yo y mi amigo Eric nos subimos
encima de un asiento agachados y saltamos para agarrarnos a la abertura que había dejado
abierta la puerta de emergencia del techo, nos arrimamos para subir y nos pusimos de pie
cuando estábamos encima del autobús, en ese momento miramos hacia arriba y, ante el susto
que nos llevamos al ver la roca de 77 kilos aproximándose, saltamos hacia la carretera y
aterrizamos como si hubiéramos hecho 2 volteretas lanzadas paralelas de más de 2 metros
(me sorprendió mucho no haberme hecho casi nada), Eric aterrizó bien, pero, sin querer, en
vez de impulsarse hacia atrás para quedarse de pie, se cayó e hizo varias volteretas hacia atrás
hasta que paró chocando con el autobús, ante el golpe en la cabeza se levantó y se rascó la
nuca. El asteroide atravesó el autobús de parte a parte e hizo el túnel de 10 metros que habían
calculado los científicos, después de todo sólo se habían equivocado en dónde iba a aterrizar.
En ese momento me acerqué al autobús despejando el humo que había provocado el
asteroide, menos mal que el autobús no había explotado, pero ¿Qué había pasado con Eric?
6, EL LADO OSCURO DE ERIC
Después de que se hubo despejado toda la humareda, encontré a Eric hecho un ovillo delante
del gran agujero que había provocado el asteroide, me agaché junto a él y le ayude a que se
levantara, enseguida vino una ambulancia de la cual salieron dos médicos que nos atendieron
mientras íbamos hacia ella.
Después de una semana en cama nos dijeron que ya podíamos irnos, nos fuimos a la cafetería,
Eric se tomó un Aquarius, yo no quería nada.
Cuando Eric se acabó su Aquarius una mirada realmente maligna apareció infundada en su
rostro. En vez de tirar la lata a una papelera, me miró y mientras la estrujaba con una sola
mano me dijo: -Luis, ¿Sabes lo que has hecho? Ahora nuestra venganza sobre los humanos no
tiene tanta importancia como tu traición. ¡OH NO! Eric estaba poseído por el fantasma del
asteroide. -¿Mi traición? ¿Es que acaso queríais que os ayudara? -Eso ahora mismo no
importa, yo sólo quiero matarte. En ese momento salí de la cafetería corriendo como si
estuviera poseído por el instinto de supervivencia, acelere hasta llegar a la salida del hospital,
se corrieron las puertas y seguí corriendo por la calle mientras Eric me seguía la pista. Mientras
corría vi a un niño montado en un monopatín, en ese momento lo paré con la mano y se lo
cogí diciéndole que se lo devolvería pronto, en cuanto el loco de Eric dejara de perseguirme
con aire de venganza. Ahora podía ir más rápido, así que me di velocidad con varios impulsos
del pie, doblé una esquina y me metí en una tienda para distraerlo, en cuanto entré por la
puerta me escondí detrás de una estantería y observé el exterior desde mi posición y a través
del cristal para ver si aparecía Eric, pero no lo hizo y pasada media hora perdí la paciencia.
¿Dónde se había metido?
7, Sin miedo a la muerte
Salí a la calle y miré a mí alrededor, no había nadie, entonces empecé a recorrer el camino que
me llevaría a mi casa, espero que mi madre me prepare buena comida, necesitaba fuerzas para
asumir la situación de que mi mejor amigo se había vuelto contra mí. Mientras caminaba hacia
mi calle con el monopatín debajo del brazo intuí que iba a pasar algo malo, no se cómo si yo
nunca había tenido este tipo de presentimientos, qué raro. Por fin llegue a casa, timbré para
que mi madre me abriese aunque tenía llaves, pero nadie respondía, ¿Podría ser que no
hubiera nadie en casa a estas horas?, así pues abrí la puerta del portal con la llave y empecé a
subir las escaleras. Cuando me estaba acercando a mi piso empecé a encontrar rocas
ennegrecidas, como si hubieran salido de una chimenea, subí unos cuantos escalones más y
llegue al último piso, el mío, no teníamos ascensor, pero cuando me puse enfrente de lo que
antes era mi casa, me quedé aterrado, todo estaba quemado y ennegrecido, parece que
alguien hubiera hecho explotar una bomba, entré en la casa para ver si mi familia estaba bien,
los únicos restos que encontré de ellos, mamá y Jackie, fueron sus cuerpos carbonizados, me
arrodillé ante ellos, dejé el monopatín por el suelo y empecé a llorar, ¿Quién había hecho
esto?, si había sido Eric...¿Por qué? Si me quiere matar a mí que deje en paz a mi familia, eran
gente inocente...
Después de más de dos horas empecé a dejar de llorar y tranquilizarme, me tenía que vengar,
este Eric nuevo no sabía con quien se estaba metiendo...
8, VENGANZA INUTIL
Primero tenía que encontrar a Eric, seguramente estaba causando el caos en algún lugar
cercano, no podría haber ido muy lejos en tan poco tiempo. Puede ser que estuviera en un
lugar con mucha gente, hoy era sábado y mucha gente... seguro que ha ido al centro comercial,
después de todo, no está muy lejos. Entonces empecé a ir por la calle montado en el
monopatín, en ese momento recordé que se lo tenía que devolver a su dueño. Poco tiempo
después llegue al centro comercial, me quedé parado en el hall con el monopatín debajo del
brazo y aún con la mochila acuestas, observando los pisos y las tiendas que había encima de mí
y que podía ver desde mi posición, en ese momento alguien llamó mi atención, era Eric, estaba
un piso por encima de mí, era mi oportunidad. Subí las escaleras y vi a un jardinero que estaba
podando unas hojas de un arbusto rodeado por césped en una zona un poco elevada y
rodeada de losas de piedra que hacían que no se salieran las plantas. Le cogí las tijeras y fingí
unos minutos que estaba ayudándole yendo más deprisa que él cuando me puse a correr de
repente para alcanzar a Eric, cuando lo hice le llame la atención. -¡Eh, tú! ¡¿Por qué has
matado a mi familia?! Entonces se dio la vuelta y me miró fijamente cuando un niño se paró
junto a mí. -Espera, no lo hagas, no va a servir de nada. Era el dueño del monopatín. -Toma, esto es tuyo. -No importa, te lo puedes quedar, aquí tengo otro, ¿Ves? -Sí... ¿Por qué dices que
no puedo matarle? ¿Es que esto no le va a afectar? Entonces lancé las tijeras y volaron girando
lateralmente hasta incrustarse en su cráneo, ni se inmuto, me seguía mirando como si nada,
puso una mano en el mango y tiró hasta arrancarse las tijeras de podar para luego tirarlas por
el suelo y volver a mirarme a los ojos, mientras lo hacía observé como la enorme raja que
había producido el arma blanca se iba cerrando hasta que no quedó ni un leve rasguño, era
imposible. -¿Lo ves? Tienes que hacerlo con un arma especial, vámonos de aquí, corremos
peligro, luego te lo cuento. Entonces cogimos los monopatines y las tijeras de podar para nos
montarnos sobre ellos para saltar y aterrizar en la barandilla, con ese aporte de velocidad,
salimos a la calle y le dimos esquinazo a Eric, sabiendo lo que era capaz de hacer no me
acercaría a él hasta que tuviera esa arma especial en mis manos.
9, LA EXPLICACIÓN DE TODO
Nos fuimos a una calle poco concurrida y empezamos a hablar. -Verás, va a ser un viaje
bastante largo con varios puntos clave ya que el arma especial, que ahora se llama Disco del
Cenit (antes se llamaba de otra forma), se partió en 7 grandes trozos y se repartieron uno por
cada continente excepto 2 que están en América y Europa junto con sus parejas continentales,
afortunadamente no se tuvo en cuenta a la Antártida. -¿Y tú como sabes todo esto? -Después
de que tu tatarabuelo venciera al Diablo, no te creas que Dios se creyó que todo había
acabado, después de todo no puede existir el bien sin el mal, es una lucha eterna entre dos
grandes facciones. -Hay que ver...Un momento, ¿Cuántos años tienes? -Seguramente te has
creído que diez, como todo el mundo por mi estatura y mi cara de niño inocente, pues no,
tataranieto. -¡¿TATARANIETO?! tú eres... no me lo puedo creer, si todo el mundo yo incluido
creíamos que estabas muerto, ¿Cómo es posible? -La explicación es la siguiente, el Disco del
Cenit proporciona juventud cada vez que se toca o usa para algo, yo ahora soy más joven
porque fui el que lo partió y lo distribuyó según las ordenes que me dio Dios, por cierto, este
efecto no ocurre en Dios ya que fue él quien creó el Disco. -Buena no, maravillosa explicación. -
Pues ahora lo más importante es decidir nuestro primer destino, que será, aunque no te lo
creas, Épila. -Ah, vale, pues ahora el transporte, ¿Tren? ¿O mejor autobús? -Mmm, autobús. -
¿Y como lo pagamos? -Yo tengo mucho dinero, pero de momento no nos hará falta...
10, Autostop moderno
Lo primero que hicimos es montarnos en los monopatines, nos esperaba un largo trecho hasta
las afueras, ya habíamos decidido que no íbamos a usar el metro.
Después de recorrer bastante, llegamos a las afueras y empezamos a esperar a un autobús que
siempre pasaba por allí, cuando llegó mi tatarabuelo se puso en su camino para pararlo.
Efectivamente, se paro y el conductor abrió la puerta, entonces mi tatarabuelo entró y le dijo
al conductor que había tenido una premonición, que iban a tener un accidente con el autobús
en el que el autobús iba a explotar e iban a morir todos. El conductor, cómo no, se lo creyó e
hizo bajar a todos los pasajeros para luego bajarse él. Mi tatarabuelo, que seguía estando
dentro, me dijo que subiera. En cuanto lo hice, él pulsó un botón para que se cerrara la puerta,
se sentó en el asiento del conductor y yo en uno de los de primera fila para seguidamente
poner en marcha el aparato e irnos dejando desamparados, yo estaba alucinado. -¡¿Pero como
se te ha ocurrido hacer esta barbaridad?! -Situaciones desesperadas hacen tomar decisiones
desesperadas.
Tras haberme dejado estupefacto con esta última frase, emprendidos un viaje de Madrid a
Épila que duró unas cuatro horas, por supuesto, yo me dormí por el estupor que me hizo sentir
el sol, aquel día fue literalmente caluroso... Cuando llegamos y bajamos dejando el autobús en
el aparcamiento al aire libre de una empresa ganadera me empezó a explicar dónde nos
dirigíamos exactamente. -La parte del disco que primero debemos recoger está en el palacio
del conde Aranda, que por desgracia ahora está hecho una pena. Hizo una gran pausa para
aclarar la voz y luego continuó. -Lo que también es una pena es que no podremos acceder a él
directamente por que está cerrado al público, pero no te preocupes, conozco un pasadizo...
Cuando paró de hablar nos encontrábamos frente a una iglesia que había cerca del palacio.
11, A TRAVÉS DEL PUENTE
Entonces entramos en la iglesia, parecía que no iba a ser tan fácil llegar al palacio por el
pasadizo como pensaba mi tatarabuelo, la iglesia estaba llena de gente, parecía que estaban
celebrando una misa. Bueno, aun así lo intentamos, según mi tatarabuelo sí que iba a ser
posible; nos metimos en el confesionario y después salimos y empezamos a correr por la sala
hasta meternos en el cuarto del cura, éste se había quedado paralizado momentáneamente
para luego perseguirnos. Logramos despistarlo tras algunos intentos y nos metimos por la
trampilla que había debajo de una alfombra, ya decía yo, ese bulto... Después de bajar por la
escalerilla, recorrimos un gran pasillo y subimos por una escalera fija hasta la superficie del
puente por la que debajo pasaba la gente sin saber nada de su interior. Tras atravesarlo de
parte a parte, nos metimos en el palacio, pero estaba hecho una auténtica ruina, no había
nadie, tendría dos doble fondos en el suelo ocupados por bichos y roedores de todo tipo y
había polvo y suciedad por todas partes. -¿Porqué escondiste una parte del disco? -¿A quién se
le ocurriría visitar este sitio? -Buena deducción. -Sigamos, este sitio es grande y no me acuerdo
exactamente dónde lo escondí. Recorrimos todas las salas, había un armario de lujo que
correspondería con el quemado salón de la casa dónde vivía..., una sala de estar, unos cuantos
dormitorios y muchas más repeticiones de habitaciones, pero no había baño, no me extraña
que el lugar estuviera tan mal... A pesar de que recorrimos el palacio dos o tres veces, no
encontrábamos el trozo del disco y ya estábamos bastante cansados. Entonces saqué las tijeras
de podar de la mochila y empecé a cortar cualquier material que no pudiera resistirlo. Al final
lo encontramos rompiendo un cajón atascado, el trozo del disco cabía justo en él así que
tuvimos que arrancar un poco los tablones con las manos para sacarlo. ¡Bien, ya tenemos uno!
12, El próximo destino es Inglaterra
Primero teníamos que coger un avión aunque mi tatarabuelo decía que había otros métodos...
Me llevó a un garaje abandonado, dentro había una avioneta amarilla de diseño perfecto. -Esta
es la avioneta que usaron mis amigos Chris y Gabriel... Se le empezaron a salir lágrimas por los
ojos. -Murieron... Intenté consolarlo y poco a poco se fue calmando.
Después de que se calmara del todo, nos montamos y despegamos. A los pocos minutos
veíamos Zaragoza desde arriba y nos dirigíamos a Londres, después de unas dos horas
estaríamos ahí.
Pero cuando ya estábamos cerca, empezamos a tener turbulencias y nos acabamos estrellando
contra el Big Ben. A pesar de todo pudimos bajar por la torre, nos bajaron la avioneta con una
grúa bastante grande y tuvimos que pagar una gran suma de dinero por destrozar un
monumento, menos mal que mi tatarabuelo tenía bastante dinero, aunque nunca me dijo
como lo había conseguido.
Después de que se despejará el escenario, mi tatarabuelo me dijo que justamente en el Big
Ben estaba el trozo del disco que necesitábamos. Así que volvimos al edificio sin que nadie se
enterara, empezamos a subir escaleras y cuando acabamos ya estábamos por los suelos de
cansancio. Lo peor de todo es que el trozo del disco estaba en la parte más exterior del eje del
reloj. -¿Y me lo dices ahora?, Lo único que podemos hacer es coger la avioneta, volar hasta
aquí y desencajar el trozo del disco. Y así lo hicimos, costó bastante trabajo desencajar el trozo.
¡Ya queda menos!
13, El trozo de NAPALM
Fuimos a coger la avioneta para dirigirnos a nuestro siguiente destino. Desde Inglaterra nos
dirigíamos concretamente a Chad, África. Nos costó unas tres horas de viaje, a las que
sobrevivimos gracias a las provisiones que habíamos puesto en la avioneta. Cuando nos
acercábamos tuvimos un... percance, teníamos turbulencias, seguro de que se trataba de una
tormenta de arena proveniente del Sahara, por su culpa tuvimos que hacer un aterrizaje
forzoso en el lago Chad. Antes de ir a por el trozo del Disco del Cenit, paramos en N ́Djamena,
una ciudad bastante interesante, aunque me recordaba a Agrabah. Compramos unas cuantas
cantimploras, las llenamos, dejamos la avioneta estrellada flotando en medio del lago, cogimos
la comida que había en su interior y nos dirigimos a vagar por el desierto como ya hiciera Cronos con el Templo de Pandora a cuestas, pero con una ligera diferencia, él no tenía rumbo,
nosotros sí y era el monte Emi Kuissi.
Después de dos terribles semanas de calor agotante, nos sentíamos bastante cansados y aún
no estábamos lo que se dice cerca de nuestro destino, aún teníamos suficiente agua y comida,
pero los dos pensábamos que hubiera sido mejor arreglar la avioneta e ir hasta el monte
volando.
Una semana después ya estábamos empezando a escalar, pero casi no nos quedaban
provisiones. -¿Cómo volveremos? -Tú tranquilo, te dije que había 7 trozos, lo que no te dije fue
que sólo 2 de esos trozos no tienen poder, pero los otros 5 sí, y corresponden a los 5
elementos naturales chinos, el metal, la madera, el viento, el agua y el fuego. -Si ya tenemos
los que no tienen poderes, ¿Qué poder tiene el que vamos a recoger? -No pienso decírtelo,
dentro de poco lo sabrás.
Tras tres días ya estábamos en la cima, pero no había nada en ella, sin embargo había un
pasatiempo sellado en una roca: Adivina una extraña palabra, teniendo como pistas que
empieza por N y que tiene que ver con el fuego.
-Venga, dilo. -De eso nada, lo tienes que adivinar tú.
Tras media hora se me ocurrió NAPALM, en cuanto la dije en voz alta, la roca con la inscripción
se metió bajo tierra y segundos después ascendió con un trozo en forma de escopeta, pero era
del mismo material que los otros trozos, de níquel, de cuyo elemento, aleado con el oro, se
decía que estaban hechas las rejas de entrada del cielo. Mi tatarabuelo se me adelantó y cogió
el trozo, lo juntó con los otros dos que habíamos traído, ahora ya sabía para qué, por esa
cuestión estuvimos discutiendo media hora en el mercadillo de N ́Djamena. Después de
juntarlos, sostuvo la pieza resultante en alto y apretó un gatillo para que saliera una bala-
bengala, que tras ascender un metro, explotó dejando una estela naranja. -Ahora nos vendrá a
recoger el amigo del mercader con nuestra avioneta, le pedí que la sacara del lago, la arreglara
y nos viniera a recoger. -¿Cuánto le tuviste que pagar? -En realidad nada, solo tuve que
prometerle que le íbamos a dejar viajar con nosotros, se llama Jackob.
14, Con Jackob Hacia América
Tal como dijo mi tatarabuelo, Jackob nos recogió tras media hora de espera y nos dispusimos a
volar hacia nuestro siguiente destino, San Francisco. Cuando nos acercábamos a San Francisco
mi tatarabuelo me contó que el trozo que buscábamos era el que tenía el poder del metal, y
que estaba incrustado en alguna parte del famoso puente rojo, que por lo visto aún no se
había recompuesto del todo del aterrizaje de un tren de metro que se estrelló ahí hace
bastantes años, lo hicieron transitable, pero no quitaron de ninguna forma la marca que dejó
el tren al caer encima suyo. Estuvimos como una hora dando vueltas al dichoso puente hasta
que decidimos subir hasta la parte más alta ya que ya habíamos buscado bastante en la parte
baja, pero resultó que tampoco estaba en los soportes que sujetaban los cables metálicos
holgados que recorrían la mayor parte del puente. Fue entonces cuando se nos ocurrió mirar
debajo de éste, justo ahí estaba, mi tatarabuelo cogió el arma que habíamos formado antes y
separó las piezas para quedarse con el trozo en forma de escopeta con un solo orificio que
tenía el poder del fuego para disparar a una esquina del agujero que habían hecho para
incrustar el trozo y así dicho trozo cayera; lo calculó todo bien para que cuando cayera el trozo,
cayera dentro de la avioneta al pasar por debajo del puente, aun así se le desvió un poco el tiro
de forma que el trozo sí se desincrustó, pero no cayó dentro de la avioneta, menos mal que
pasó lo suficientemente cerca para que yo lo cogiera estirando el brazo y atrapándolo con la lo
que no me esperaba es que pesara tanto. Tenía forma de una mitad de la figura del ying y el
yang, en este caso era el ying, la parte buena. -Ahora que estamos en racha, vamos a por el
trozo del Disco que tiene la forma del yang y que tiene el poder de la madera-Dijo mi
tatarabuelo en cuanto me vio con el trozo en la mano.

Parte 2 El 11 de septiembre de 2001(viajando en el tiempo) 

15, La casa blanca en apuros
Nuestro próximo destino era la casa blanca, nos habíamos preparado bastante para
infiltrarnos, ya teníamos controlados todos sus sistemas de defensas, pero parecía ser que nos
lo podríamos haber ahorrado, alguien se nos había adelantado... Alguien había asaltado la casa
blanca y había disparado las alarmas, pero aun así logró escapar, llegamos a tiempo de verlo
correr desde arriba metiéndose en una calle para desaparecer, seguro que era un poder de
Eric. Nada más que hizo eso, mi tatarabuelo cogió el trozo que acabábamos de recoger y
rastreó su parte antagónica, gracias a esa señal descubrimos que Eric se había metido en un
edificio de Nueva York que tenía uno parejo al lado. Mientras volábamos hacia allí, notamos
como viajábamos al pasado sin querer y como iba cambiando la superficie de abajo, menos
mal que hacía mucho que se había construido esta avioneta... Aterrizamos en la base del
edificio y me ofrecí a ir a recuperar el trozo, me lleve todas las partes que habíamos recogido
hasta ahora. Tras subir un montón de escalones lo encontré en medio de un delirio de
cansancio. -¡Alto! Por auto reflejo se dio la vuelta. -Ah, Luis, hace mucho que no nos vemos. De
repente los trozos que cada uno sostenía se atrajeron como dos imanes de polo opuesto y
cuando se unieron del todo cayeron al suelo. Gracias a que yo me di cuenta antes que Eric del
extraño suceso por segundos, me pude adelantar a él para coger el trozo compuesto y,
pasando por su lado derecho en un placaje que él esquivó, destrocé el cristal de la ventana
para empezar a caer de una altura de unos 20 pisos, mientras seguía cayendo, uní las tres
primeras piezas para formar la pistola de bengalas y tirar una, Jackob y mi tatarabuelo vieron
la señal a tiempo de montarse en la avioneta y rescatarme al vuelo, escapando al mismo
tiempo de la explosión de un avión contra el edificio del que acababa de saltar. Nos elevamos y
alejamos un poco más para presenciar el desastre, como un segundo avión se estrellaba contra
el edificio parejo al que había visitado y como estaba quedando el primero, no me lo podía
creer. Seguro que Eric había provocado la paradoja temporal, aparte de este poder, seguro
que había huido del atentado con la teletransportación, me pregunto que otros poderes le
aporta este espíritu malvado a Eric...

Parte 3 Después del 11 de septiembre de 2001(Viaje al presente) 

16, Hacia Mongolia
Ya en el presente otra vez, nos quedaban dos trozos, de momento teníamos 2 discos que
superpuestos y pegados por una fuerza magnética sorprendente, formaban uno sólo, pero se
notaba que faltaba otro disco para ponerse debajo de estos dos, dejando el disco que
formaban las tres primeras piezas arriba del todo y el del ying y el yang en el medio. La sexta
parte se encontraba en Mongolia, en el páramo que a veces se convertía en un espejo natural.
Desde Nueva York hasta llegar a Mongolia pasó algo más de 7 horas, esta vez sí que
aterrizamos bien la avioneta en las afueras de una ciudad. Después de coger un poco de
equipaje, nos dirigimos a Ulan para preguntar hacia donde había que ir. Nos dijeron que no
tenían ni idea de lo que estábamos hablando, pero que si el lago-espejo, ese era el lago
Silenga, nos dijeron que teníamos que recorrer un trecho del desierto del Gobi.
Así pues nos pusimos en marcha saliendo de la ciudad y sumergiéndonos en ese grande mar de
arena.
Tras tres horas de auténtico calor, llegamos al lago y nos dimos un chapuzón, el trozo que
tenía el poder del agua estaba en el fondo, y como no era muy profundo, lo pudimos coger
buceando un poco.
17, Último mensaje
Por último, nos dirigimos a Nueva Zelanda para recoger el trozo que tenía el poder del viento,
pero no se nos olvidó hacer las preparaciones necesarias de todo. Aterrizamos con la avioneta
en Kingston para dirigirnos después a Invercangill, donde mi tatarabuelo me dijo que el trozo
estaba en Australia, pero antes teníamos que coger algo importante en el cabo suroeste, muy
cerca de esta ciudad, nada más salir, recorrimos aproximadamente un kilómetro y
encontramos un muelle gigante (3x4x3), lo llevamos rodando hasta la avioneta, lo atamos a ella con un cabo y un nudo marinero realizado por Jackob. Después nos dirigimos a Australia
tardando más de lo debido por el gran peso que ahora llevábamos a rastras. Aterrizamos en
Derby para llegar más tarde a Broome, a las afueras de esta ciudad pusimos el enorme muelle
en posición vertical, lo desenganchamos de la avioneta y nos montamos en ella para subir a lo
más alto del muelle volando, en cuanto nos posamos, el peso comprimió el muelle,
despegamos entonces un poco la avioneta para que el muelle nos mandara a muchos metros
de altura, así pudimos coger el trozo que tenía el poder del viento. Tras dejar el muelle en
Australia, juntamos todos los trozos mientras nos dirigíamos a España, seguro que Eric estaba
esperándonos en algún callejón de Madrid. Lo encontramos, pero parecía que él también se
había vuelto bastante fuerte, aun así lo rodeamos para que Jackob le matara con el Disco del
Cenit tirándoselo como si fuera un frisbee.
Epílogo
Efectos adversos
Cuando el Disco del Cenit rodeó a Eric en una espiral de Muerte, se descargaron todos los
poderes de los trozos y Eric se desintegró, este fenómeno hizo que los dos trozos que creíamos
que no tenían ningún poder liberaran los poderes del hielo y el rayo, con lo cual se
desencadenó una tormenta que comenzó a enviar rayos, truenos y trozos de hielo del tamaño
de canicas de las grandes. Nuestros protagonistas se pusieron en marcha rápidamente y
huyeron en la avioneta para ver la escena lo suficiente lejos para que no les cayera un trueno
atraído por la avioneta.
Al día siguiente la tormenta había amainado dejando muchos destrozos, el Disco del Cenit cayó
en el suelo de Madrid chamuscado, lo llevaron a un museo.
Durante la tormenta un trueno cayó por el agujero del meteorito, dio justo en la roca para
despertar a los demás fantasmas que había en su interior, parecía que alguien tendría que
salvar el mundo otra vez.
Fin

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