nada podra salvarte

Dentro del ser humano se encuentra un ser supremo, la esencia de nosotros mismos, un ser más fuerte, más claro, más protector, más compasivo. Un ser que se guía por la luz, que no ves reactivo, que ves proactivo, que ama, que perdona, que no juzga, que es libre. Este libro es para quien haya descubierto a este ser dentro de sí mismo.
1
Ante todo, a salvo
En aquellos días las mafias trincaban y hacían pasar malas jugadas a cualquiera que se cruzara en su camino, aunque lo hubiera hecho sin querer, u obligado otro por encima de él, pero eso no importaba, ellos te calaban el rostro y ya no eras olvidado hasta el día del juicio final. Mi padre tuvo la mala suerte de ser uno de estos individuos, el dinero que pedían los miembros de la mafia a veces era demasiado y no podía pagarlo, era entonces cuando intentábamos huir como fuera posible, pero nunca sirvió de mucho, aunque creíamos que nos habíamos escondido bien y que no habíamos dejado ningún rastro, siempre acababan por encontrarnos, mi madre y mi hermana pequeña son las que más miedo tenían, mi padre y yo no lo expresábamos tanto o de igual forma que ellas. Diez años después de la muerte de mi padre, yo cumplía 17 años y mi hermana pequeña tenía 12 años cumplidos el mes pasado, mi madre nos mantenía como podía haciendo de cajera en el Media Markt y haciendo la mayoría de las tareas de casa, aunque nosotros siempre intentábamos ayudarla en todo lo posible, la mafia parecía tener otros chanchullos con otra gente, pero hace dos días nos llamaron (¿Cómo
descubrieron nuestro nuevo teléfono?)... -No os imagináis lo que tendréis que hacer para conseguir que os dejemos en paz... Querían circonita, un mineral últimamente muy raro de encontrar, pero puede que hubiera un trozo de ese mineral más cerca de lo que uno se podía llegar a pensar...
2
Algo nuevo es algo que rompe con la rutina...
Mis estudios iban bien, pero no tanto como otros estudiantes, entre ell@s Serena, una chica guapísima de la que estoy enamorado desde el primer momento en que la vi, pero ella no sabe
nada, me trata como un compañero más, no sé que siente hacia mí y aunque me importa más que nada, nunca le he preguntado de salir ni le he comentado nada del tema, puede que tanto ella como los demás puedan intuir algo de lo que yo siento por ella por mi forma de mirarla o por ejemplo protegerla cuando alguien se mete con ella, aunque sea en la discusión más formal entre compañeros. Después de las vacaciones de Navidad, Serena volvió a mi vida de una forma más rompedora de lo habitual, descubrí que se parecía más a mí de lo que creía, era tan trabajadora como yo y le gustaban muchas cosas que a mí también o que me podrían llegar a gustar a pesar de no haberlas probado nunca, también observé como de su cuello colgaba una extraña piedra cristalina y preciosa de color gris azulado que empezaba en un icosagono y acababa en punta, el brillo de sus azules ojos sumado al de la piedra le hacía más radiante a la luz del sol, aunque incluso en la oscuridad se le podía distinguir por las briznas de purpurina que se enredaban entre sus rizos castaños. Poco tiempo después averigüé que tanto esa piedra como la que yo mantenía en el anillo que heredé de mi padre eran trozos de
circonita, pero con mi anillo no les bastaba a los mafiosos, dijeron que por lo menos necesitaban el doble de la cantidad que residía en la cúspide de mi anillo, no tuve más remedio que atreverme a pedirle salir y, aunque fue complicado, ella aceptó besándome cuando le dije que la quería más que a nada en el mundo, lo que no me gustó fue la bofetada que me dio cuando se enteró de que estaba enamorado desde que la conocía y que nunca se lo había dicho, aunque sí que pudo reconocer que algo intuía, eso desde luego, pues a veces el corazón vence a la mente en algunas acciones, puede que demasiadas veces...
3
Un mundo por descubrir
Al pesar las piedras de circonita aún en sus respectivas cuencas, se estableció entre ellas, al mismo tiempo que entre nosotros, una extraña conexión, entonces se abrió un portal en la pared del baño de su casa (Sí, sus padres ya me conocían y me dejaban estar con ella todo lo que quisiera, donde fuera y todo el tiempo posible siempre que no afectara a sus estudios ni a los míos, incluso con su ayuda mis notas habían mejorado). Ella, con 18 años, uno más que yo, tuvo la valentía suficiente como para entrar primero, segundos después su brazo salía de él para cogerme de la camiseta e introducirme dentro, menos mal que en medio de aquel acelerante movimiento pude coger mi anillo y su colgante que aún reposaban sobre la báscula ya apagada. Aparecimos en medio de un campo de hierba alta en lo alto de una colina junto a un árbol, creo que era un cerezo, pues de los pétalos de las flores y hojas de sus ramas se desprendían con el viento pequeños destellos rosados en los que Serena propuso que nos sumergiéramos desnudos y experimentáramos nuestra primera vez, lejos de toda posible
prohibición paterna y con toda la seguridad posible que nos ayudara a llegar a la satisfacción
plena y placentera, hasta límites insospechados... Fue genial, por decir alguna palabra suave, tanto que repetimos una segunda vez, pero después de eso teníamos la energía justa para seguir besándonos hasta que nos quedamos dormidos uno en los brazos del otro, sobre los costados y con los labios aún en aquel intersticio de los sueños que inundaban nuestras mente en esos momentos tan preciosos y tan deseables de que fueran eternos. En cuanto me desperté la encontré ante mí sin que pareciera respirar bien, entonces saque del bolsillo de mi pantalón el anillo y el colgante y se lo puse alrededor de su cuello, nada más que lo hice ella se incorporó tosiendo y haciendo lo posible por respirar cada vez mejor al tiempo que yo me encajaba el anillo en mi dedo anular izquierdo. -Parece que lo necesito para respirar, es por una enfermedad del corazón que me diagnosticaron en Navidad después de que me desmayara tras beber un vaso de agua que en realidad contenía agua más algo de mercurio de un termómetro que introducía para saber a qué temperatura estaba, mi madre siempre se preocupa por saber la temperatura de casi todo...
4
Después de la paz intersticial
¿Qué íbamos a hacer si no le podíamos dar la piedra a los mafiosos porque Serena la necesitaba para respirar?, aunque de momento no nos teníamos por qué preocupar de lo que pasara en el otro mundo por que podíamos ser feliz en el nuestro propio, allí teníamos a nuestros seres queridos, claro que los podíamos traer aquí, pero tarde o temprano lo descubrirían, aunque podríamos ganar tiempo tapando el portal, de eso se trataba, de ganar tiempo hasta que consiguiéramos deshacernos de ellos. Mientras pensábamos todo esto seguíamos abrazados el uno al otro y me venían unas palabras a la cabeza que parecieran surgir de cada caricia que le daba a la circonita de mi anillo. -Richard, repite eso en voz alta. No lo podía creer, tan fuerte era nuestra conexión que podía saber lo que estaba pensando en ese
preciso momento. -A veces el poder que necesitas está ante ti esperando a que lo puedas usar para ser feliz, solo se trata de encontrarlo allá donde este y transformarlo en un estandarte, un estandarte que todo el mundo cree perdido en el confín. En ese momento las dos piedras se separaron de nuestros cuerpos y se unieron para brillar juntas tanto que tuvimos que cerrar los ojos para no acabar ciegos, al abrirlos sobre el suelo vimos flotar un bastón de madera que tenía piedras de circonita redondeadas por toda su largura haciendo espiral hasta una de las puntas, donde reposaba la más grande y preciosa de todas ellas. Serena aún desnuda como estaba se levantó y anduvo hacía él para cogerlo, cuando lo hizo pudo volver a respirar con más sosiego, lo alzó para sentirse orgullosa de él y al hacerlo salió un rayo de luz que se apagó a los dos minutos en pequeños atisbos de su resplandor, pero que pudo apreciarse su poder por cómo se iluminó todo el paisaje, parecía superar incluso al sol. Nos vestimos y salimos de aquel mundo mágico al que muy pronto sin duda volveríamos para demostrar a los mafiosos de que no teníamos por qué temerles, no necesitábamos el dinero que pedían para librarnos
de ellos, teníamos algo con lo que conseguiríamos que huyeran hasta meterse ellos solos entre rejas, nunca más tendríamos que tenerles miedo ni a ellos ni a los de su calaña, aunque por encima de eso no hay que olvidar que hay ciertos miedos que hay que conservar en el cuerpo y otros no, el corazón puede guiarnos en esta difícil misión, sólo recordando que por encima de todo sólo es una voz más dentro de nuestro organismo que a veces tiene razones que la propia razón no entiende y que esa pérdida de entendimiento nos puede llevar a no hacer lo que mejor conviene, por muy relativo que pueda ser este aspecto. Dentro de nuestro propio mundo existe siempre otro mundo enteramente nuestro donde podemos encontrar todo aquello que siempre quisimos, sólo hay que estar atentos al mensaje que podemos recibir de aquellas flores que reposan sobre el mar, son las flores que nadie ha querido regalar en el día de los enamorados, ahí esperando a que les demos una nueva luz.
FIN

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