MoonBlood

Prefacio
Las llamas de mi corazón Saturado por las llamas huí como pude de aquel infierno de edificio en el que estaba atrapado, pero parecía imposible, aunque gateaba con parte de la camiseta tapando mi boca, seguía sintiendo cada vez más el calor y tenía la salida ante mí, solo a unos metros, sabía que esa salida solo era la salida de la habitación en la que estaba, no del edificio, y era este por completo el que estaba en llamas, si ya casi no podía avanzar porque el calor me agotaba cada vez, aunque consiguiera salir de la habitación, sé que nunca conseguiría salir del edificio a salvo, a menos que recibiera ayuda no saldría vivo de esta situación y cada vez me desesperaba más, sin más fuerzas, cuando me derrumbaba en lo que seguro sería mi lecho de muerte, solo tenía en mente dos nombres, el mío y el de la chica que amaba en ese momento, Dehmar y Stephany, hasta siempre, gracias por haberme dado la vida, Dios todopoderoso, adiós.
“Las autoridades confirman que han sacado a todos los heridos con quemaduras del instituto
Wittgenstein, que aun se encuentra en llamas en estos momentos, aunque aún queda una persona, se teme no poder hacer nada por ella, por qué está en una zona imposible de alcanzar, a menos que...”
Al final también se pudo salvar a Dehmar y reunirlo con Chris, Gabriel, Jackob, Luis y su tatarabuelo, que lo estaban esperando fuera del edificio, junto con los bomberos, la policía y
las ambulancias, en una de las cuales Dehmar fue montado junto con Chris y el bombero que
lo había rescatado, con rumbo hacia el hospital Winston, uno de los más famosos de Clearwater.
1
Ben, pura esencia secreta
Siete meses antes del incendio Finalmente Chris y Dehmar consiguieron plaza en el instituto Wittgenstein de educación secundaria de Clearwater, donde meses antes se habían despedido
por última vez de Bob y Carol, seguros de que ahora vivirían felices en algún rincón del espacio.
Mientras tanto, ahora, al tiempo que Chris y Dehmar se centraban en los estudios, también
atendían a lo que pasaba alrededor, como el nuevo alumno que venía ese día a clase, tenía toda la pinta de ser un empollón, pero no tanto como otros, pues enseguida se hizo amigo de Chris, quien rápidamente infundó un gran respeto para Ben, así se llamaba. Al tiempo que Chris y Ben charlaban esperando al profesor de matemáticas, Dehmar tenía otros asuntos que atender como la chica que se sentaba dos filas hacia delante y en diagonal, Stephany, quien ya conocía desde el mes pasado y ya habían cambiado impresiones, pero que nunca la había tenido en la misma clase, con él, pues antes iba a otro instituto que había cerca de este, o al menos así le habían contado los demás de la clase, que también andaban algo pillados por ella, pero no como Dehmar, él sabía que era amor de verdad. De repente Matías, el profesor de matemáticas entró en la clase y puso en la pizarra la fecha de hoy, 13 de septiembre de 2010, y algo más... -Libertad-Dijo Ben al tiempo que Matías escribía con la tiza que sostenía y que en ese momento se partió cayendo un trozo al suelo, para luego darse su dueño la vuelta y mirar al que había hablado. -Muy bien, Ben, veo que ya te has introducido en el ambiente que estás obligado a compartir con tus compañeros; libertad, es lo que tendréis cuando se acabe la
siguiente clase que voy a dar, pero hasta entonces copiad el horario que voy a poner en la pizarra rápidamente, no quiero perder mucho tiempo con estas tonterías de tutor, pues hoy lo que os quiero enseñar es otras palabras que empiezan por ele, y son logaritmos y limites, con lo que nos pegaremos hasta finales de octubre... Mientras paraba de hablar, pues las palabras le salían de su boca como simples gotas de sudor, intentó acabar también de poner el recuadro y su respectivo relleno de asignaturas en cada una de las celdas que yo ya tenía hechas en la agenda, después de haber escrito Dehmar García en la casilla del dueño, minutos después ya todos lo teníamos copiado y archivado, como solían decir no sé donde... Pero Ben ya había acabado desde hacía rato, incluso antes de que Matías empezara a hacer las celdas, como si alguien ya se lo hubiera dicho, o como si... “...predijera el futuro”, pensó Chris, que estaba sentado a su lado y quien no salía de su sorpresa, había algo raro en este chico, eso ya estaba confirmado.
2
Stephany, algo más que una chica guapa
Acercándonos a las vacaciones de Navidad, ya había pasado la evaluación y casi nadie venía a
clase, ni siquiera los profesores, que últimamente estaban faltando con más frecuencia, aunque fuera normal, yo no me hacía a la idea, pues seguía yendo a clase, pero no porque fuera un estudiante responsable y todo eso..., sino porque no era el único..., en la clase siempre me quedaba a solas con Stephany, quien sí que era una estudiante responsable, lo único que hacía en las clases era estudiar el libro que tocaba a cada hora aunque el profesor no estuviera presente, yo también lo hacia para disimular, pero tarde o temprano sabía que ella se iba a dar cuenta... ...Y así sucedió un día, Stephany levanto de repente la vista del libro hacia delante, pero sin que yo me sorprendiera mucho y dijo mi nombre en voz alta. -Dehmar, contéstame una pregunta, ¿Te gustó? -¿Eh? ¿Que si me gustó qué? -El beso que te dí en la mejilla antes de que nos despidiéramos el mes pasado. -Eh..., puede-En ese momento no sabía qué contestar... -Vale, no necesito saber más-Sentenció antes de levantarse e irse por la puerta, ¿Qué había pasado? Al siguiente día, para variar, ella ya estaba sentada en su sitio y yo
estaba a punto de entrar, pero me quedé frente a la puerta un momento, paralizado sin saber qué hacer, sabía que la situación había cambiado, ya no iba a ser lo mismo, y aun así intenté resistirme a este sentimiento, pero ahora era casi imposible escapar de mi parálisis, era increíble... -Tranquilo, puedes pasar-Oí como pronunciaba Stephany desde el otro lado, entonces, como movido por un resorte, mi mano se alzó hacia el pomo de la puerta y lo giró para abrirla y apartarla de mi camino hacia la pared de la pizarra, a partir de ese momento ya pude moverme con total libertad, libertad, puede que se refiriera a esto Matías... Me senté en mi sitio pasando por solo unos centímetros de la mirada de Stephany, que seguía mis movimientos con apreciable expectación, como si fuera ella una gata y yo un ratoncillo de campo, es más, como si fuéramos algo más desde ayer. -¿Sabes? Después de largarme ayer de esa forma y llegar a mi casa, tuve por un momento el impulso de ir corriendo a mi habitación y echarme a llorar en la cama, pero no lo hice-Dijo cuando yo ya me había sentado y sacado el libro de filosofía. -¿Y eso porqué?-Pregunté ansioso. -Porque en ese momento también
descubrí que no tenía porqué hacerlo, ya tenía la solución...-De repente se quedó callada, pero
como esperando a que yo le diera pie para que siguiera. -Entiendo...-Dije por decir algo, pues estaba más nervioso que ante un tribunal. -...Y al fin decidí tras pensarlo mucho, que no tenía nada que perder, que ¿porqué no?, podría empezar a salir contigo, pero antes necesito que aceptes algo-Sentenció dejándome anonadado. -¿Aceptar? Por supuesto que acepto, ¿Dónde y cuándo quedamos esta noche?-Resolví hábilmente. -No, algo más... me alimento de sangre...bueno, entre otras cosas..., pero sobretodo de sangre. -¡¿Eres una vampira?! -Ssh, no lo digas tan alto. -Lo siento, bueno, supongo que lo acepto, pero eso quiere decir que eres inmortal y que nunca envejeces, en cambio yo sí que lo hago, ¿Aceptarás tú eso de mí? -Lo intentaré, aunque supongo que no será fácil.
3
Matías, un simple espectador más
Enero de 2011
La luz del sol iluminaba el esplendoroso día que los alumnos del instituto Wittgenstein se estaban perdiendo por estar dando clase mientras Stephany y Dehmar y Chris y Ben cuchicheaban y Matías no se enteraba de nada, demasiada ignorancia profesional, pues él pensaba que los alumnos que hablaban en clase no estaban interesados en la materia y luego si por eso suspendían, eso no iba a ser culpa suya, y no parecía que se quisiera hacer responsable. -Querría dejar de ser una vampira, pero para eso, según me han contado, hay que sacrificar aquello que más amas-Dijo Stephany a Dehmar por lo bajo. -¿Y eso soy yo? -Ahora sí. -Gracias, supongo, pero correr ese riesgo no tendría sentido... -Mmm..., ya lo sé, si hubiera otra forma... -Quizá yo os pueda ayudar-Sugirió Ben desde una fila atrás por nosotros. -¿A qué te refieres?-Preguntó Chris, que también estaba escuchando y estaba al tanto de la situación. -En el recreo acompañadme hasta el bosque abandonado, aseguraos de que no os
sigue nadie, ahí hablaremos más tranquilos. Por suerte nadie más se enteró de la conversación
y gracias a Ben tampoco se perdieron los apuntes de esa clase...
4
Chris, el dueño de la herida
Rodeados por las enormes raíces de los árboles del bosque abandonado, Ben empezó a explicarnos su plan. -Ahora os voy a mostrar mi verdadero aspecto, ya que sino lo hago puede que el único resultado de mi hechizo sea tu muerte, querida Stephany. Entonces se quitó de un zarpazo toda su vestimenta y todos sus tejidos humanos para descubrir que era una especie de ente verde y con forma humana, pero claramente alienígena. -Eres un extraterrestre, eso explica tus poderes-Dedujo Chris nada más verlo, sin dejar de sorprenderse. -Bueno y ahora, tranquila, no te haré daño. Momentos después de lo que se podrían llamar las manos de Ben salieron unos extraños rayos de energía que fueron hasta Stephany y la elevaron después de rodearla en una esfera hecha de pura energía mágica, segundos después fue igualmente descendida hasta el suelo y todos los rayos se apagaron, la esfera tardó un poco más, pero también se deshizo, no parecía que hubiera pasado nada... -Eso es, felicidades, Stephany, vuelves a ser mortal. -No me lo creo. -Chris, hazte un corte con la espina de esa rosa, vamos a probar una cosa. Sabiendo lo que Ben quería averiguar, él así lo hizo y observó cómo la sangre manaba entre la su piel, pero esto no pareció hacer ningún efecto en Stephany, ya no se sentía
atraída por el fluido rojo que rápidamente Chris se cubrió volviendo a extender la manga de su jersey. -Lo que me tempo ahora es que os tenga que matar, pues ya sabéis mi secreto-Sentenció Ben asustándonos a todos. -De eso nada, ni siquiera lo intentes-Advirtió Chris interponiéndose entre él y Stephany y Dehmar. -Demasiado tarde. En ese momento lanzó un rayo más poderoso que los anteriores hacia nosotros, pero todos nos agrupamos rápidamente y Stephany enseñó el espejo de su polvera para revotar el rayo que, como era de esperar, acabó con Ben muerto por su propio hechizo, o puede que no del todo...
5
Dehmar, por fin a salvo de todo
Después de que de Ben no pareciera haber ningún rastro más, pues incluso sus vestimentas y tejidos humanos se habían deshecho en el aire tras haberse despejado el humo que produjo su hechizo, su esencia pasó a ocupar otro cuerpo, es más, fusionarse con la esencia que ya estaba dentro de este, y este cuerpo era el del bombero que rescató a Dehmar unos meses después de lo sucedido en el bosque abandonado, aunque puede que este nuevo Ben, que así era justamente como también se llamaba el bombero, no fuera tan malo como el anterior, pues había recibido bastante bondad de la esencia primigenia que lo habitaba.
Epílogo
En medio de la oscuridad
Tras unos pocos días, Dehmar se pudo reintroducir en las clases junto con Chris y Stephany, todos dispuestos a disfrutar de su nueva vida juntos, pues Chris ahora también tenía a Lily, otra chica que igualaba a Stephany en belleza y energía vital, o por lo menos eso pensábamos todos.
Fin

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