el calor del corazón

Saga El Calor del Corazón

Primera parte

El libro robado (no es que lo haya robado yo a nadie) 

Gracias a ti 
Menos mal que me has encontrado amigo mío, no sé si este lugar es seguro, pero me voy a arriesgar, puede que el enemigo esté cerca. Gracias por encontrar mi historia, que ha estado perdida tanto tiempo...confío en ti para que la puedas transmitir, o se volverá a perder, o peor, este libro volverá a ser robado, espero que llegue a su heredero, sea quien sea, ya que cuando estés leyendo esto te estaré mirando desde arriba. 
No sé exactamente cuándo nací, pero últimamente he descubierto que soy un hombre con una misión, con la misión de librar a las tierras medias de aquel que haga que el tiempo no pase realmente, para volver a tener la sensación de que aquello que hagamos, cada paso, por pequeño que sea, aunque sea relativo este punto, esté destinado a escribirse en la historia de la humanidad, de los albores del
tiempo, para ello he hechizado este libro, ahora lo tirare y no volveré a por él, que el río se lo lleve a donde se lo tenga que llevar, incluso si es destruido se volverá a unir, contara mi historia en sus páginas aunque yo no escriba nada, se escribirá sólo. 
En aquel tiempo la aldea de “En otra parte cualquiera” era habitada por muchas familias, entre ellas la de Yoquesien, que vivía en su casa con su madre Paciencias, su padre Fernando y su hermana menor por 5 años, Amanda.. 
Yoquesien iba a trabajar a los 17 años en un huerto de una hectárea recogiendo junto con otros chicos de su misma edad o más mayores diferentes cosechas, todos ellos eran también guerreros que protegían el poblado e iban de caza de vez en cuando, las demás gentes del pueblo paseaban, iban a comprar, servían al rey Valerer y la reina Teresoria, que habían sido elegidos entre todos hace mucho 
tiempo, cuando expulsados por las galias y aceptados por los musulmanes para ocupar su propio lugar en tierra de nadie hasta ese momento, a partir de ahí quien quisiera conquistar ese terreno lo tendría bastante difícil, cada año se reclutaban cada vez más guerreros y cada vez venía más gente desesperada a la aldea en busca de un sitio donde vivir. 
Fue demasiado tarde cuando los musulmanes se dieron cuenta del error, habían dejado pasar el momento, el año, el siglo, cuando se quisieron dar cuenta, “En otra parte cualquiera” ya tenía un gran terreno conquistado, nadie de ahí era musulmán ni seguía sus costumbres, a pesar de las duras batallas que tuvieron lugar tras esto, nadie pudo vencerles. 
Al par de Yoquesien y los demás, las chicas se dirigían a un gran salón edificado junto al huerto y quitaban las hojas del azafrán, lavaban los melocotones, etc. En invierno todos se vestían de abrigos recios y desperdiciados que los musulmanes tiraban a un contenedor, por no ir con sus costumbres, se notaban que eran de los vikingos, aparte de que les quitan sus tierras no quieren ni sus ropas, hay que ver, les obligaban a llevar sus prendas tradicionales y convertirse al Islam, pagando un impuesto, muchos se fueron, otros muchos se quedaron y afrontaron la situación, esperando el momento de la venganza, y otros muchos se unieron a las gentes del poblado. 
La fruta cayo del árbol justo cuando Yoquesien pasaba por debajo para recogerla, la unió al montón y siguió trabajando, eran las dos cuando llevaba la carretilla al salón, pero la dejaba al lado de la entrada, entonces se fue a la habitación de al lado, que también tenía su salida al exterior, y se duchaba junto a los demás. 
Después de que se fueran los chicos, Yoquesien salió todo vestido y limpio hacia las ventanas que daban al salón, se veía aún a algunas chicas trabajando con el azafrán, entre ellas, Yoquesien siempre se fijaba en la que, a pesar de tener una figura inmaculada, le embelesaba en una hipnosis parcial con su forma de andar y sus otros quehaceres humanos, Yoquesien entendía que era una persona como las demás, pero para él era especial, muchas veces la chica, Solivia, se daba cuenta de que le miraba, pero no le pedía que dejara de hacerlo ni daba señales de que quisiera que se fuera, en cambio, se quedaba mirándole a veces minutos que se hacían eternos, antes de volver al trabajo con disimulo, tocándose el pelo un momento para reafirmarse de algo, no se sabe qué, algún día el destino haría que estos dos corazones se alzaran en uno solo gracias a la fuerte conexión que ya había entre ellos, después de todo, todos los corazones están conectados por líneas invisibles...
La realidad 
Algo hizo pensar a Yoquesien, cuando cumplió 20 años, que ya era hora de luchar, de conseguir ese amor, de enfrentarse a aquel que hiciese que el tiempo no pasase realmente, de vencerlo junto a quien tenía el presentimiento de formar equipo, también lo buscaría a él, donde quisiera Dios que se encontraran, iba a ser un largo camino y una difícil misión, pero estaba dispuesto a afrontarlo. <<Y lo haré todo por ti, Solivia>>, pensó aquel día... Se preparó el hacha, el abrigo, el armadura, la bolsa donde llevaría aquello que había importado y lo que iba a importar más en su vida, dinero, comida para una semana, hasta que llegara a un poblado independiente de las galias, que había luchado como ellos, a pesar de que costase más, a sabiendas de que iba a tardar más que una semana. En menos de un mes ya estaba ahí, tuvo que atravesar duras travesías fluviales y evitar frondosos bosques, pero también hacerse paso a fuerza de hacha para traspasar algún que otro reino musulmán, siempre con su espíritu, su valentía, su esperanza, pensando siempre en el brillo de aquellos ojos, los ojos de Solivia. Llegó a “Relativilla de las rocas”, un pueblo independiente de las galias, a diez días de fácilmente agotador camino, donde se recompuso para volver a emprender el viaje, o eso por lo menos pensaba hacer...
Para el futuro 
Antes de que empezase a marcharse un sabio anciano le ofreció una ayuda que Yoquesien aceptó, usar una máquina del tiempo que funcionaba con la magia que había aprendido el barba blanca con un libro que había encontrado hace mucho, con este extraño aparato podía responder muchas incógnitas si no cambiaba nada, y así lo hizo, pero algo en el viaje produjo un error de cálculo y la máquina se acabó estropeando, llevando a nuestro protagonista a un tiempo futuro pero desconocido, antes de que pudiese ver donde estaba tuvo una visión en la que veía a Solivia manipulando la energía y el flujo del tiempo, ante tal golpe a su corazón apenas le quedaron fuerzas para indicar a su dueño que el destino había reservado ese lugar para que tuviera ahí lugar su reunión con aquel desconocido que sentía lo mismo que él...

Segunda parte

El libro de los corazones contados 

1
Aquella sensación
En la época actual, un joven llamado Mario se dirigía al instituto Miguel Delibes de Madrid tal día como otro cualquiera, para un día más intentar conseguir el amor de Valentina, aquella chica tan guapa, pero no sólo quería su amor por su belleza, sino porque notaba que tenía todo lo que le faltaba, todo lo que necesitaba, al tiempo que se parecía a él en algunos aspectos que ella potenciaba de
forma...diferente. Mientras atendía en la clase, a veces la miraba a ella, pero, sin embargo pensaba más en aquella sensación que sentía, que le inquietaba, la sensación de que estuviese viviendo la misma vida que otro ya anterior a él había vivido ya, que, a pesar de eso, estaba destinado a reunirse con él, a luchar contra alguien, alguien que infundaba un gran odio, y que había una razón de todo, ella, ganarse el amor de Valentina, demostrarle que podía serque juntos podrían llegar lejos.
2
Crisis cruzada
Al día siguiente, sin embargo, Mario no hizo nada de lo que haría el Mario que hasta ahora conocíamos, se comportó de una manera totalmente distinta, cogió ropa de su hermano mayor Alfredo, ropa atrevida pero elegante a la vez, se aseguró de que sus padres Máximo y Natalia seguían dormidos, se preparó y se fue corriendo al edificio educativo, a pesar de que la campana fuera a sonar a las ocho y media y eran las siete. Le dejaron entrar y subió a su clase, que ya estaba abierta, sacó de su mochila un folio y escribió un extraño mensaje:
“¿Veremos el día en que esta batalla, surgida de la confusión e inevitablemente tan invisible como inservible, llegue a su fin? Pronto mi descanso habrá concluido...y todo dará comienzo.”
Mientras lo escribía le empezó a salir sangre por la nariz, de forma totalmente inesperada, el folio acabó un poco manchado, pero igualmente lo dejó donde estaba destinado a estar, rápidamente después se fue al servicio e hizo lo posible para que la hemorragia parase. Minutos después volvió al aula y sacó de su mochila una cámara de fotos, la dejó en una de las mesas, encendió el temporizador y se alejó un poco para que la cámara le hiciera una foto, tras unos instantes así fue, entonces dejó la cámara apagada encima del folio y se marchó del aula, del centro, del barrio, de la ciudad, dispuesto a hacer lo que estuviera predestinado a hacer, ya estaba totalmente preparado para eso y, si hacía falta,
para mucho más, pero no sabía que su amigo, que ya conocía su alma aunque no lo conociera su cuerpo, ya le estaba esperando, a pesar de que su corazón supiese donde y su mente no, y aunque su enemigo final estuviera más cerca de lo
que hubiera imaginado...
3
Unidad de contrarios
Al día siguiente Mario estaba en paradero desconocido, como le encanta a la gente ese término, a veces abusan demasiado de él...excepto para mí, claro...
Valentina, a pesar de que se asustara tanto como los demás al ver lo que Mario dejó, puso una cara un tanto extraña, como si lo hubiera esperado, como si hubiera deseado que pasase por alguna razón y, sobre todo, con planificación anterior para hacer lo que había decidido hacer en ese momento, en esa situación, seguirle a pesar de que no supiera donde podría haber ido, hasta llegar a un lugar
que ni siquiera conocía, un lugar a sabiendas de que estaría a kilómetros enteros de donde Mario se encontrase, para realizar actos que ni siquiera conocía, ni la razón por la que los fuera a hacer, para continuar algo que alguien ya había empezado, para empezar a ser su marioneta, incluso sabiendo que lo conocía interiormente y que se podía rebelar ante esta situación futura, ya se dijo una vez
aquello de “Quien conoce el bien, actúa conforme lo que él le dice” y en su momento y se pensó y se sentenció que esto no era del todo cierto, pues muchas veces se conoció el bien y no se actuó conforme él dictaba, ni ninguna otra entidad, más que la razón, puede que ni siquiera ella tuviera que ver... En cualquier caso, Mario lo que hizo fue atravesar toda la ciudad, hasta llegar a un coche abandonado que ya había visto muchas veces, lo encontró con un millón de euros en el asiento de atrás y observó que era eléctrico, tenía el depósito casi lleno, no se podía creer que alguien lo hubiera dejado ahí de esa forma, no podía evitar empezar a sospechar...
4
La trampa final
Dirigió el coche como cualquiera lo hubiera hecho, a pesar de no saber cómo hacerlo, por carreteras que no conocía para nada, sin saber a donde debía ir, pero siguiendo el camino que le dictaba su corazón, sin desviarse por caminos rurales o salidas truncadas. Mientras Valentina ya se había convertido en su peor enemigo, tanto de él como, si os acordáis, de Yoquesien, nuestro héroe de las tierras medias, haciendo que el tiempo no pasase realmente aunque lo pareciera. Bajo el
guardabarros del coche se podía encontrar una vieja bomba preparada hace mucho por alguien que desgraciadamente falleció hace un año, pero que había empezado su contrarreloj de tres años y tres cuartos hace tres años, estaba destinada a ser efectiva aquel justo día, a las 8 y siete y media de la tarde, menos mal que aún eran las seis... Cuando faltaba poco para la siguiente población Mario
empezó a dejar de tener ganas para poder seguir el camino, entonces ya casi había pasado una hora y media, lo que marcó en su corazón un momento decisivo, su elección fue un botón en el que ponía EJECT, por raro que sonase... El asiento se impulsó hacia arriba y el techo del coche se descubrió para que Mario pudiese salir despedido, momentos antes de la explosión, ciertos factores hicieron que cayera en un viejo prado, delante de un árbol en el que estaba un nuevo amigo, o tal vez no tanto...

Tercera parte

El corazón de la gente 

Prologo
La fusión y la derrota
Mario encontró a Yoquesien derrumbado en el suelo, a pesar de que lloraba, se le notaba sereno. Su primer contacto fue...cómo decirlo...permanente, se notaba que habían estado viviendo la misma vida, se fusionaron en un solo ser que estaba dispuesto a luchar contra lo que era en realidad Valentina, y hacerlo por ganarse el amor de Solivia. Al tiempo que Valentina se hiciera con el poder e hiciera que el tiempo no pasase realmente, se creó un objeto para destruir su identidad, con el precio de quien la destruyera, en este caso, Onitsed, el resultado de su fusión, una persona con rasgos de los dos y potenciado a ser algo...mejor, ocupara su lugar, pero realmente Onitsed no tenía la intención de afectar a nadie, de no modificar nada, solo hizo que el tiempo empezara a pasar como tiene que pasar, segundo a segundo, a veces lento a veces rápido, según la perspectiva. Así fue, entonces,
Valentina fue derrotada en su propio mundo, fuera de este, desde el cual lo controlaba, el puñal del doppelgänger, allá escondido en lo más profundo del corazón de la gente, puso punto final a su historia, desde este punto Onitsed decidió analizar nuestra sociedad y hacernos pensar sobre sus actos...

Todo y nada, De verdad y de mentira 

La sociedad en la que vivimos tiene muchos aspectos, tanto negativos como positivos como
intermediados entre unos y otros, no se dice qué aspecto es de qué grupo, eso que lo juzgue quien
quiera.
Las tribus urbanas, ya sean normals, gothics, heavys, mods, emos, news...como casuals o trascendentals, intentan mirar más allá de la propia realidad, alcanzar la felicidad cuanto antes, o no hallarla, o engañarse y vivir una vida rallada en el intermedio, que lucha cada día contra obstáculos invisibles o demasiado visibles, depende la situación, pero que siempre hay que mirarlas desde el respeto, aunque no se llegue al entendimiento. Tendría que dar igual a qué sociedad pertenecemos, chicos, chicas, adolescentes, adultos, ancianos, blancos, negros, asiáticos, mezclados, cristianos, ateos, budistas...pero no es así, a pesar de que existan tradiciones parecidas y no tan parecidas, influyentes y no tan influyentes, que mueven masas o no, que tienen afiliados y adeptos o no...en cuanto a las sectas, quién puede decir realmente qué es una secta y qué no lo es, a veces se crean sectas sin querer, sin ninguna mala intención, sin consciencia de su creación hasta por lo menos la reflexión, pero que igualmente tiene sus practicantes, sus jefes, sus pruebas de iniciación, sus duras travesías, sus premios... No confundamos términos, no hace falta exagerar nada, cada cosa es lo que fue destinada a ser, no hay más opción, es fácil de aceptar, a pesar de que las situaciones de la vida puedan llevar a este suplicio, a este déficit dentro del vaso de agua, cuando cualquier clavo desesperado nos ofrece ayuda... puede haber caminos más transitables... si decidimos aceptar ciertos hechos... el reconocimiento de las cosas y la amabilidad pueden crear agujeros por donde salga el agua... No nos dejemos llevar por los tópicos, por los motes, por factores destinados a querer condicionar nuestra vida... no merece la pena, valemos mucho más que eso, siempre se puede seguir luchando, pase lo que pase, el mar no detiene nada... ni siquiera lo precipitado, lo imprevisto, lo improvisado, no, para nada. Demos gracias a todos por todo, por las cosas palpables y por las que no, a las entidades físicas y a las que no lo son tanto, no sólo con palabras, no sólo con hechos, ya dijo alguien que el infierno está en los detalles, pero no en los matices, esa es la clave de este duro cerrojo en el que vivimos, sin posible salvación, sin opción, pero puede que juntos podamos romperlo... Arrepintámonos de aquello que no nos permita la purificación, miremos también el fin y no los medios, el nuevo mundo nos espera, allí, donde esté, están nuestros amigos de siempre y también nuestros viejos rivales, que también luchan interiormente contra sus demonios que le provocan
el dolor de tripa. No nos aferremos a lo que tengamos, tampoco a lo que no tengamos, todo eso
ya no importará, a menos que lo necesitemos para seguir viviendo, para conseguir después la felicidad, dará igual su alcance y su tiempo de duración, siempre que lo consigamos se llegara al descanso, si no también, pues con él la encontraremos, por eso no rechacemos ninguna ayuda, por muy traicionera que nos pueda parecer, aceptemos los ánimos, sin dejarnos arrastrar por decisiones imprecisas, todos conservamos la fuerza que nos ampara...
Afrontemos todos los combates, no será relevante la victoria o la derrota, pues este punto no puede evitar ser relativo, dejémonos guiar por aquello en lo que creamos, aunque no se vea apoyado, habrá una buena razón tras él, un arma poderosa, ella nos enseñara el camino a seguir... la luz más brillante
que pueda existir desvelara la salida del túnel, la oscuridad no es mala siempre a pesar de todo... ¿Y si fuera esta misma oscuridad aquella arma con la que nos mantenemos en pie?... también existen los
callejones, después de todo. Recordemos que los que hacen el mal conocen tan seguramente el bien como nosotros, a pesar de su relatividad, sus sentimientos son tan fuertes como los nuestros, aceptémoslos entonces, el amor es el más poderoso, dejémonos llevar por sus manos impías... no nos metamos en laberintos truncados que nos alejen de él, no creamos las ideas que nos puedan surgir y que nos intenten convencer de caer en el vacío, todos somos capaces de llegar al otro lado del abismo, para el que caiga siempre habrá esperanza, que no se desanime, no merece la pena desmoralizarse por necesitar más que lo demás para lograrlo. ...y así quedaron revisados todos los aspectos del planeta.
FIN

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